existe un partido democrático de derechay el secretario reconocido es Elly Schlein. y existe un Partido Demócrata invertido y aquí hay otra mujer a cargo, la esposa de Caserta Piña Picierno.
En la fenomenología de LUCHA caprichosoUn poco pedante y mocosa, Pina se está convirtiendo en una maestra absoluta. Eurodiputado del Partido DemócrataVicepresidente del Parlamento Europeo, ha adquirido con el tiempo cierta flexibilidad a la hora de utilizar la antítesis como principio y destino de su acción. Entiendo que hay palabras que confunden, por ejemplo “eres un putiniano“, mejor si va acompañado de un contexto en el que la palabra “está presente”IZQUIERDA», Se desliza Picierno cada debate en el que se ataca al Partido Demócrata (mejor si es la propia Elly) para propinar a los transeúntes también sus propios golpes en la cabeza del partido que de todos modos él la nominó y consiguió que la eligieran.
Cuando nadie tiene la intención de tomar un problema y arrojárselo al trágico cuerpo de los demócratas, el único partido verdaderamente no, no, no (gne de la ley gne izquierda) luego aparece y avanza, produciendo en el plaza de armas sociales peleas que duran unas horas, chispas de polémica sabiendo que algo acabará saliendo en los periódicos.
Por lo tanto, existe un beneficio neto sobre el cambio político: chapurrear – siempre y en cualquier caso – de su propio partido. Da visibilidad, inspira cierto interés y en cualquier caso es, en definitiva, una prueba de que estás vivo, de que existes.
Picierno desarrolla una profusión de charlas parlanchinas para los periódicos que le gustan el Partido Demócrata por otro ladoes decir, un partido de izquierdas que odia a la izquierda dicho “reformista» Mejor aún: “moderado“. Diversas posiciones autoinmunes, declaraciones que casi siempre tienen como objetivo Elly Schlein y casi nunca Georgia melones. A medio metro de Picierno, con resultados ligeramente peores, encontramos a dos juniors de la cuestión prejudicial: Giorgio Gori Y Ana Paola Curtido. Ambos con el sabor afrutado del necesariamente desagradable, del perenne cacadubbi, de aburrido a pesar de todo.
Dicho esto, en aras de la verdad, debemos recordar que la aptitud para las obscenidades breves pero sabrosas, para las polémicas cotidianas, para las actuaciones estúpidas es, de hecho, una condición muy común en el panorama político y ampliamente utilizada por quienes quieren avanzar en el campo político. carrera del desanimador.
El artículo Pina Picierno, la líder del Partido Demócrata al revés y la maldad como paso adelante en su carrera política procede de Il Fatto Quotidiano.