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El Consejo de Ministros de hoy podría suponer el inicio de operaciones del nuevo Plan de Vivienda del Gobierno, la primera intervención orgánica ante la emergencia habitacional anunciada en las últimas semanas. La llegada a la mesa del Palazzo Chigi aún no es segura, porque en las últimas horas la prioridad del ejecutivo se ha centrado en las medidas contra los altos precios del combustible. Pero el expediente sigue listo y representa, en las intenciones de la mayoría, el inicio de una estrategia de vivienda más amplia. No es casualidad que el viceprimer ministro y ministro de Infraestructuras, Matteo Salvini, lo haya definido como “el primer elemento de la estrategia nacional de vivienda”.

La primera intervención prevista por el Plan de Vivienda se refiere a la recuperación del parque público inmobiliario residencial actualmente en desuso. De hecho, el decreto prevé alrededor de 950 millones de euros para el mantenimiento extraordinario de viviendas sociales que no se han asignado por incumplimiento. Los recursos, puestos a disposición por el Ministerio de Infraestructuras, se asignarán a empresas locales de construcción de viviendas públicas y a empresas regionales de viviendas, con el objetivo de volver a poner rápidamente en el mercado un número importante de viviendas. “Los recursos se destinan únicamente al mantenimiento y a la recuperación de bienes públicos residenciales y sociales que actualmente no están asignados a las familias en la clasificación porque no están a la altura”, explicó Salvini, indicando como objetivo inmediato el de poner a disposición “entre 50.000 y 60.000 apartamentos que actualmente no son utilizables”.

Además de la valorización de las propiedades existentes, el Plan de Vivienda pretende movilizar nuevos recursos para ampliar la oferta de vivienda. A medio plazo, el ejecutivo prevé activar un apalancamiento financiero global que podría alcanzar unos 8.000 millones de euros, también gracias a la participación de capital público y privado. En este contexto, se está estudiando una sinergia con Cassa Depositi e Prestiti y con inversores institucionales interesados ​​en la construcción de nuevas viviendas de alquiler social. Esta estrategia se inscribe en un proyecto más amplio presentado por la Primera Ministra Giorgia Meloni, quien, durante la rueda de prensa de principios de año, indicó el objetivo de “proporcionar 100.000 nuevas viviendas a precios controlados durante los próximos diez años, excluidas las viviendas sociales”.

Otro capítulo se refiere a las herramientas destinadas a facilitar el acceso a la vivienda a las familias que no cumplen los criterios para una vivienda social pero que al mismo tiempo tienen dificultades para pagar una hipoteca o un alquiler a precios de mercado. Entre las soluciones en estudio se encuentra el refuerzo del “alquiler de compra”, que, según el ministro, “permite entrar en una casa con un alquiler controlado y construir progresivamente un camino hacia la propiedad”.

El objetivo es difundir y hacer más práctica esta herramienta, transformando parte del alquiler pagado cada mes en un anticipo del precio final del inmueble.

Otras medidas más amplias, en particular las relacionadas con las infracciones en materia de construcción y las relaciones entre propietarios e inquilinos, deberían incluirse en un futuro proyecto de ley vinculado al Plan de Vivienda.

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