Markus Kaulartz, socio del bufete de abogados comerciales CMS, ve la IA generativa como una expansión masiva de las herramientas legales sin reemplazar la experiencia jurídica básica. Sin acceso a datos legales, la mayoría de los casos de uso actuales involucrarían procesamiento de textos inteligente: revisión de contratos, revisión de contratos, redacción, resúmenes y extracción de datos de grandes archivos de documentos.
La IA suele ofrecer un excelente primer servicio, pero la garantía de calidad recae en los humanos. Las alucinaciones ya no son un problema, siempre que se elija la inteligencia artificial adecuada para cada aplicación específica, afirmó Kaulartz en el podcast FAZ KI con Peter Buxmann y Holger Schmidt.
El resultado del trabajo difícilmente sería posible con el esfuerzo humano
Kaulartz cree que los servicios completamente nuevos, que sólo son posibles gracias a la inteligencia artificial, son más interesantes que el simple aumento de la eficiencia. Como ejemplo cita la evaluación sistemática de las tácticas de negociación en las negociaciones de contratos durante los últimos diez años. Este es un resultado de trabajo que difícilmente podría lograrse con un esfuerzo puramente humano. Esta competencia por nuevos servicios es mucho más atractiva para los clientes que simplemente pagar un poco menos por empresas más antiguas. También ve un gran potencial en los agentes de IA: con poco código, mucho conocimiento especializado y modelos potentes es posible crear soluciones a medida para cuestiones jurídicas muy específicas.
Con las nuevas oportunidades también cambia el papel del abogado. Kaulartz describe cómo un cliente redactó cláusulas contractuales utilizando inteligencia artificial en una pantalla dividida, mientras él mismo las aprobaba y calificaba económicamente por teléfono. Su trabajo está pasando de la simple redacción de cláusulas a convertirse en consultor económico con enfoque jurídico. La competencia jurídica fundamental permanece intacta: la máquina no puede hacerse cargo del juicio de las personas, de la comprensión de los hechos y de la capacidad de distinguir lo que es importante de lo que no lo es.
Kaulartz espera que el mercado de la tecnología legal, con sus valoraciones de miles de millones de dólares, se consolide en los próximos dos años. Tres factores determinaron el éxito: la integración en flujos de trabajo específicos, el acceso a datos jurídicos de alta calidad y la cuestión de la seguridad, que no es negociable para los grandes despachos de abogados y empresas.
En Alemania también habrá bufetes de abogados nativos de IA con pocos socios y una sólida base tecnológica. Kaulartz advierte contra la ingenuidad: estas empresas tecnológicas ciertamente asumirían tareas por las que antes los bufetes de abogados podían cobrar dinero. La regulación no obstaculiza esto fundamentalmente, porque los inversores ya pueden invertir en un vehículo tecnológico que proporcione la pila tecnológica para los bufetes de abogados. El factor decisivo es si un bufete de abogados simplemente espera que el tren pase o si sitúa activamente su oferta sobre una base tecnológica sólida.
El episodio es parte de nuestro podcast “Inteligencia Artificial”. Explore preguntas sobre qué puede hacer la IA, dónde se utiliza, qué ha cambiado ya y qué contribución puede hacer en el futuro. Los presentadores del podcast son Peter Buxmann, catedrático de informática empresarial de la TU Darmstadt, y el director editorial de economía digital, Holger Schmidt. Los episodios de podcast aparecen el primer miércoles de cada mes.