Visto desde fuera, el complejo militar impone su grandeza, pero sin impresionar: entre los bares de la Asamblea de Alto Nivel en la ciudad de Legionowo, a 30 kilómetros de Varsovia, la infraestructura gris todavía evoca la era comunista. Sin embargo, aquí es donde se encuentra el centro de mando de las Fuerzas de Defensa del Ciberespacio del ejército polaco (Wojska Obrony Cyberprzestrzeni, WOC), uno de los lugares más seguros del país. La maquinaria de construcción va y viene, las estructuras se desarrollan y modernizan rápidamente.
Este sitio constituye el escudo polaco contra los ciberataques procedentes principalmente de Rusia y Bielorrusia. Tras la invasión de Ucrania por parte de Moscú el 24 de febrero de 2022, el número de ciberataques contra Polonia se disparó. Según el Ejército, entre 2021 y 2022, sólo en las redes militares, esta cifra se quintuplicó. En 2024 se registraron 4.200 accidentes graves; en 2025, 7.100.
En cuanto a las estructuras civiles estratégicas, públicas o privadas, estos accidentes se cuentan por decenas de miles cada año. Los ataques se dirigen primero a infraestructuras críticas con el objetivo de robar la mayor cantidad de información posible y provocar parálisis. “En lo que respecta a las redes militares, los rusos no pueden a sus objetivos, a pesar de su inmenso potencial. Estamos especialmente bien armados”.asegura el teniente coronel Przemyslaw Lipczynski, portavoz del WOC.
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