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No sólo es malo para el aroma.

Simplemente no guardes el café en polvo en el refrigerador.


Actualizado el 16 de marzo de 2026 – 13:02Tiempo de lectura: 4 minutos

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No debes guardar el café en polvo en el frigorífico. Esto arruina el aroma. (Fuente: imago-images-bilder)

Si te encanta el café, presta atención al almacenamiento: el frigorífico es un tabú. Consejos útiles muestran cómo conservar de forma óptima el aroma del café.

El café es la bebida caliente más popular entre los alemanes. Pero muchas personas suelen cometer graves errores durante el almacenamiento y la preparación. El sumiller de café Michael Gliss explica qué son, cómo evitarlos y da valiosos consejos sobre cómo conservar todo el aroma de tu café.

Aunque el café es la bebida diaria de los alemanes, mucha gente comete errores al prepararlo. ¿Sabías, por ejemplo, que el café es un “imán de sabores” que no se debe conservar en el frigorífico y que se vuelve amargo si se prepara con agua hirviendo? Le preguntamos al sommelier de café Michael Gliss cómo evitar errores típicos al preparar el café.

La calidad del café comienza con la compra. Los productos frescos y en pequeñas cantidades garantizan un mejor aroma. Es preferible el café en grano entero porque el sabor del café molido se disipa rápidamente. Un molinillo de café con molinillo cónico o de disco garantiza que el aroma se conserve durante la molienda. Es importante que el molinillo esté afilado y resistente. De lo contrario, los granos no se molerán de forma correcta y uniforme o se romperán partes del molinillo, contaminando el polvo.

Un error común es guardar el café en polvo en el frigorífico. Mucha gente cree que el café en grano o en polvo se mantiene fresco por más tiempo debido a las bajas temperaturas. La verdad es exactamente lo contrario. El café absorbe otros olores rápidamente.

“Si te gusta mucho el café gouda o el café con tomillo, puedes guardarlo en el frigorífico o en el especiero, de lo contrario no tiene cabida allí”, explica el experto. Según Gliss, los frascos bien cerrados no ayudan. E incluso el polvo y los cereales pierden su aroma en el congelador. Así que compra sólo la cantidad que consumes y no congeles demasiado café.

Otro problema es la diferencia de temperatura entre el frigorífico y la habitación. “En el interior hace entre 5 y 10 grados centígrados, en el exterior 20 grados o más: inmediatamente se forma condensación, lo que afecta al sabor”. La humedad también aumenta el riesgo de que aparezca moho en el café en polvo o en granos.

La mejor opción es un recipiente hermético en un lugar fresco y seco. Las latas de café de hojalata son agradables a la vista, pero menos adecuadas para guardarlas. El oxígeno puede penetrar a través de la tapa.

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