Observadores electorales en Hungría
Alboroto por el empleado ruso
1 de abril de 2026 – 14:52Tiempo de lectura: 2 minutos
Poco antes de las elecciones húngaras estalló un conflicto sobre un empleado ruso de la OSCE. Los críticos ven riesgos para la integridad de la observación electoral.
El trabajo de un antiguo intérprete del gobierno ruso para los observadores electorales internacionales en Hungría provoca protestas en Budapest y Bruselas. En el pasado, la mujer había actuado, entre otras cosas, como traductora del jefe del Kremlin, Vladímir Putin, en reuniones con los presidentes de Estados Unidos. Sin embargo, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), para la que ahora trabaja, apoya a su empleada.
El nuevo parlamento será elegido en Hungría el 12 de abril. Según las encuestas, el partido del primer ministro Viktor Orbán, cercano a Moscú, podría perder.
La Asamblea Parlamentaria de la OSCE enviará a Hungría más de 100 observadores de diferentes países para supervisar las elecciones. Según la OSCE, el ex intérprete del gobierno ayuda a preparar y apoyar este tipo de misiones encabezadas por parlamentarios.
Esta semana 56 parlamentarios europeos pidieron la retirada de la rusa de la misión húngara. Destacaron el pasado profesional de la mujer y sus supuestos contactos continuos con el Estado ruso. La carta también citaba informes de los medios de que Moscú podría estar intentando influir en las elecciones. En este contexto, el importante papel organizativo de la mujer rusa es “profundamente inquietante”, afirmó.
La carta fue firmada por representantes de varios partidos y países, entre ellos los verdes alemanes Boris Mijatovic, Julian Joswig y Ayse Asar, que también forman parte de la misión electoral de la OSCE en Hungría.
En Hungría, organizaciones de la sociedad civil como Amnistía Internacional y Transparencia Internacional han anunciado que sólo cooperarán de forma limitada con los observadores parlamentarios de la OSCE debido a la mujer rusa.
La Secretaría de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE se refirió a su propia investigación hace unos años. Por tanto, no hay motivo para preocuparse por la mujer rusa. “El empleado nunca trabajó como intérprete personal para el presidente Putin”, dijo en un comunicado. Como empleado del Ministerio de Asuntos Exteriores tradujo reuniones con delegaciones extranjeras, incluida Putin, según la OSCE.
La organización destacó que los empleados de la OSCE están obligados a mantener la confidencialidad y la objetividad. “No cambiamos nuestras decisiones de personal debido a presiones externas o campañas mediáticas”, dijo.