El presidente chino Xi Jinping acabo de visitar Xiong’anDevolviendo la atención a uno de los proyectos de urbanismo el más ambicioso del país asiático. ¿De qué estamos hablando? Diseñadas hace más de una década, las nuevas áreas urbanas de Xiong’an están situadas a unos 100 kilómetros de Beijing y representan un intento estratégico de remodelar el equilibrio administrativo y territorial del país. La idea básica es simple: aliviar la presión sobre la capital, Beijing, actualmente sobrecargada tanto demográfica como burocráticamente, para crear una especie de “segunda capital“funcional para la nación. Pero tenga cuidado, porque después de años de trabajo e inversiones, el proyecto avanza más lentamente de lo esperado. Por lo tanto, la visita de Xi puede leerse como una señal política: relanzar Xiong’an se ha convertido en una prioridad para China.
La visita de Xi y la importancia de la segunda capital
La historia fue contada detalladamente por Política exteriorsegún el cual la visita del líder chino tenía precisamente como objetivo “relanzar» un proyecto que, aunque iniciado en 2017, todavía está lejos de los objetivos marcados.
Se espera que Xiong’an albergue hasta 5 millones de habitantes para 2035, pero al momento de escribir este artículo tiene poco más de un millón. El plan implica entonces la transferencia de empresas publicas y parte del aparato administrativo vinculado a Región Beijing-Tianjin-Hebeimanteniendo al mismo tiempo el poder central en la capital.
Las intenciones del Gobierno, según ha indicado, coinciden no sólo con la descongestión de Pekín, sino también con la voluntad de crear un modelo urbano innovadorbasadas en altos estándares de calidad de vida y sostenibilidad, como el concepto de “ciudad de 15 minutos”, donde los servicios esenciales y el trabajo están a poca distancia a pie o en bicicleta.
Pero no faltan las dudas: convencer a funcionarios y empresas para que se establezcan en Xiong’an no es fácil, especialmente en un sistema político donde la proximidad física al poder sigue siendo crucial. Como observan varios analistas, “la la proximidad es poder» en China, y trasladar oficinas no significa automáticamente trasladar los verdaderos centros de toma de decisiones.
Un proyecto estratégico
Más allá de los aspectos urbanos, Xiong’an también tiene una fuerte dimensión estratégica y geopolítica. China quiere construir una ciudad símbolo de modernización nacionalcapaz de integrar tecnología de punta, sostenibilidad ambiental y planificación centralizada.
En un contexto internacional marcado por tensiones y competencia tecnológica, Beijing pretende demostrar la superioridad de su modelo de desarrollo urbano, particularmente a través de inversiones en infraestructura verde y digital.
Xiong’an se convierte así en una solución práctica a los problemas de la capital, pero también en una laboratorio políticoun lugar donde
experimentar nuevas formas de gobernanza, planificación y gestión territorial. Neto de dudas, retrasos y otras incógnitas diversas. El mensaje de Xi fue muy claro: el proyecto de la segunda capital de China debe acelerarse.