La gente no debería preocuparse por las guerras, especialmente la guerra nuclear. Las guerras, de hecho, representan sólo los efectos, y no las causas, que dependen de la falta de recursos globales y el consiguiente crecimiento de la competencia, o la llamada “escalada” global de ofensas, provocaciones, represalias, desprecio por las necesidades de otros que son diferentes a nosotros, así como la distorsión de la información y las llamadas “tijeras” que separan a los más pobres de los más ricos. Quizás sea un problema general de cultura, de conciencia…
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