Precisamente sobre este objetivo Irán eligió lanzar el viernes misiles de largo alcance, símbolo del poder militar del régimen de los mulás. Ninguno de los dos misiles lanzados dio en el blanco, sólo el tiempo dirá si se trató de un mensaje simbólico o de una advertencia real. Por supuesto, Gran Bretaña, que ejerce soberanía sobre el archipiélago que alberga la isla, condenó “los ataques imprudentes de Irán”.