En otros países europeos, como Polonia o Francia, no existen sistemas nacionales, por lo que a partir del 1 de enero de 2028 los ciudadanos se enfrentarán por primera vez al precio del CO2 y a mayores costes de calefacción y repostaje. Porque se puede suponer que las empresas energéticas y los operadores de gasolineras repercutirán los costes de los certificados a los consumidores.
La siguiente lista muestra cómo ha evolucionado el precio nacional del CO2 a lo largo de los años:
Importante: a partir de 2026 el precio nacional del CO2 también se basará por primera vez en la oferta y la demanda, pero con la limitación de que no debe superar los 65 euros/tonelada. El objetivo es permitir que los consumidores y las empresas se acostumbren al principio del sistema europeo (en el que los precios se fijan libremente) sin estar expuestos a fluctuaciones excesivas de los precios.
El nivel en el que se estabilizará el precio del CO2 a partir de 2028 depende de qué tan alta será la demanda de certificados el 1 de enero de 2028. Esto es difícil de estimar desde la perspectiva actual. Pero los países de la UE quieren evitar que el precio supere inicialmente el nivel de 50 euros/tonelada. En muchos países europeos, a diferencia de Alemania, no existe un precio nacional de CO2 que haya acostumbrado a los ciudadanos al sistema. Entonces comienzas en ETS 2 con un precio relativamente alto.
Para estabilizar el precio existe la llamada reserva de estabilización del mercado (MSR). Se trata de certificados adicionales que la UE puede poner a la venta espontáneamente si el precio corre el riesgo de subir demasiado.
Para Alemania, la estabilización en 50 euros/tonelada significa que los combustibles fósiles podrían volver a ser ligeramente más baratos a partir de 2028. Sin embargo, se puede esperar un fuerte aumento a largo plazo. La mayoría de las previsiones suponen que un certificado costará entre 100 y 130 euros por tonelada a partir de 2030, e incluso más de 300 euros/tonelada en 2040. En ese caso, los consumidores se enfrentarían a una enorme carga adicional. Por ejemplo, con un precio de CO2 de 120 euros/tonelada, el precio de la gasolina pasaría de 1,50 euros/litro a 1,79 euros/litro.
Los ingresos que recibe el Estado por la fijación del precio del CO2 se destinan al Fondo para el Clima y la Transformación (KTF). El objetivo es financiar programas y proyectos que hagan que el país sea más respetuoso con el clima. Con esta cantidad será necesario financiar, por ejemplo, el programa de financiación para la sustitución de la calefacción, pero también los programas de financiación para la renovación energéticamente eficiente de un edificio.