El regreso de la polémica por las escuelas infantiles en los municipios es una de las “castañas” del mes de diciembre: un debate recurrente que da lugar a los mismos excesos y confusiones. Pero este año, mientras celebramos el 120° aniversario de la ley de 1905 que establece uno de los pilares de nuestra República, el laicismo, conviene recordar sin acritud, sin agresión, sin caer en la trampa de las provocaciones, que la instalación de escuelas infantiles en los municipios es ilegal. En varias ciudades donde se han instalado, Beaucaire, Béziers o Perpignan, el tribunal administrativo siempre ha fallado en la misma dirección: no respetan las exigencias de neutralidad dictadas por la ley.
Recordemos los principios: el texto del 9 de diciembre de 1905 garantiza la libertad de conciencia, prohíbe al Estado reconocer o financiar una religión y, en consecuencia, impone la distancia de los edificios públicos a todas las religiones.