Esta es una noticia que no agradará al mundo económico. Según la información recogido por La tribunaSe pone en duda la reducción de la contribución sobre el valor añadido de las empresas (CVAE) prometida desde hace semanas por el Gobierno a las empresas. Sin embargo, desde principios de octubre, el primer ministro Sébastien Lecornu se ha comprometido a iniciar una reducción gradual de este impuesto a la producción hasta su completa eliminación en 2028. Pero en los últimos días este escenario ha empeorado.
Matignon y Bercy enviaron el mensaje al mundo económico de que será difícil conciliar la reducción del CVAE y el mantenimiento de las reducciones de las contribuciones patronales a las empresas, en el presupuesto de 2026. Buscando un compromiso presupuestario para intentar llegar a un acuerdo de no censura con el Partido Socialista, el Gobierno se vio obligado a dar marcha atrás este viernes 16 de enero, a última hora de la tarde, en el plano social.
Desde Matignon, Sébastien Lecornu anunció en particular un aumento del bono de actividad -de 50 euros al mes- para tres millones de personas. Una medida estimada en dos mil millones de euros al año por el entorno del primer ministro. Sin embargo, en su discurso, el jefe del Gobierno se abstuvo de compartir sus opciones de ahorro para financiar su mano tendida a los socialistas. Aquí es donde entra en juego la anunciada caída del CVAE.
“Sobre la mesa”
Te recordamos que la contribución sobre el valor añadido de las empresas (CVAE) es un impuesto sobre la producción que pagan las empresas que alcanzan una facturación superior a 500.000 euros, impuestos excluidos. Sin embargo, este impuesto es muy criticado por el tejido económico nacional porque se considera un freno para las empresas francesas. Según datos recientes de Eurostat, la carga de los impuestos sobre la producción en Francia alcanzó el 4,6% del PIB en 2023, frente a la media de la Unión Europea (UE) del 2,5%.