¿Cómo debería adaptarse la administración pública a la revolución? ¿inteligencia artificial?
Hoy debemos salir de nuestras viejas adicciones al petróleo y al gas, que nos asfixian con cada crisis energética. El Primer Ministro lo dejó claro. Y también debemos evitar caer en nuevas adicciones tecnológicas que tanto nos asfixiarían. La inteligencia artificial corre el riesgo de ser una de ellas. Frente a la ola creciente, está la encrucijada. ¡Planifiquemos con anticipación para no beber demasiado!
Queremos una IA elegida, no una IA impuesta. Una inteligencia artificial que ahorra tiempo, que realiza tareas aburridas, que permite a los funcionarios públicos centrarse en la relación directa con los usuarios, en su core business. No una inteligencia artificial que deshumanice. Nadie quiere sentirse impotente frente a un chatbot. Nadie quiere que algún día un algoritmo reemplace a un profesor. El Estado debe ser ejemplar, con una IA de interés general, una IA europea y no sujeta a intereses americanos o chinos, una IA humana y soberana.
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¿Qué implementarás para este propósito?
Primero, escuchamos. En los últimos meses pedí realizar una encuesta a 2.000 agentes de nueve administraciones y operadores que ya utilizan la inteligencia artificial como parte de su trabajo. Según el estudio, el 80% de ellos quiere una implementación más amplia de herramientas de IA. El 73% nos dice que ha mejorado su productividad. Se necesita acción urgente, porque más de la mitad de los encuestados utilizan una IA sin marco como ChatGPT.