Este sábado en Le Havre (1-0), el técnico español no sólo cumplió su profecía, sino que el delantero francés, inquieto e inspirado, dio sobre todo la razón mostrándose cínico en el terreno de la verdad. Inicialmente discreto durante una buena media hora, bien amortiguado por la defensa normanda, el número 29 acabó abriendo el marcador con un cabezazo poco académico tras un preciso centro de Kang-in Lee (0-1, 37).