Por supuesto, no todo el mundo puede aumentar su tasa de ahorro a voluntad. Si gana poco, es difícil acumular reservas porque los costos fijos como el alquiler, el transporte, la electricidad y los teléfonos celulares ya absorben la mayor parte de sus ingresos. Sin embargo, existe un potencial de ahorro para casi todos.
Para averiguarlo, el libro de presupuestos mencionado anteriormente es su mejor guía. Porque enumera claramente en qué gastas dinero mes tras mes. Probablemente habrá uno o dos artículos cuyo tamaño le sorprenderá y que quizá no le valgan mucho. Entonces puedes comenzar allí el próximo mes.
Si quieres formar tu disciplina, puede resultar útil establecer presupuestos para cierto tipo de gastos. Por ejemplo, un presupuesto de 50 euros al mes para visitas a restaurantes. Una vez que alcances el umbral, listo para salir a comer durante el mes; una noche cocinando con amigos puede ser igual de divertida. Un truco psicológico también puede ayudar: ¡págate a ti mismo primero! Por ejemplo, con una orden permanente que ahorra automáticamente parte de tu salario a principios de mes.
Merece especialmente la pena examinar más de cerca los costes fijos. Si logras reducir los costes una vez, por ejemplo cambiando de proveedor de electricidad o de telefonía móvil, los costes se reembolsarán cada mes siguiente.
Y luego, por supuesto, está el otro tornillo de ajuste: el salario. Aquí los éxitos no son tan tangibles como en el caso del ahorro, pero a largo plazo, la solicitud de un aumento de salario o incluso un cambio de trabajo puede aumentar significativamente su tasa de ahorro.