Los seis ocupantes de una lancha rápida procedente de Estados Unidos e interceptada la semana pasada por la guardia costera cubana han sido acusados de “terrorismo” y puestos bajo custodia cautelar, anunció el martes la fiscalía. “Seis acusados han sido enviados a juicio por delitos de terrorismo tipificados en el código penal”, afirmó el Procurador General de la República en un comunicado. Se les ordenó “ponerse bajo custodia protectora como medida de seguridad”, añadió.
Estas seis personas formaban parte de un grupo de diez personas interceptadas el pasado miércoles en aguas territoriales cubanas a bordo de una lancha rápida. Según La Habana, cuatro ocupantes murieron en un tiroteo con la guardia costera cubana. El accidente se produjo cuando la fragata de la guardia fronteriza se acercó al barco para pedirle su identificación. Los pasajeros respondieron abriendo fuego, según las autoridades cubanas.
Este último denunció un intento de “infiltración con fines terroristas”. “La intención de este grupo era infiltrarse, provocar alteraciones del orden público, incitar a la población a sumarse a ellos, promover actos violentos, atacar unidades militares”, dijeron.
Rifles y pistolas a bordo del barco cerca de Cuba
A bordo del barco, los guardias fronterizos descubrieron armas de fuego de diferentes calibres, entre ellas 14 rifles, 11 pistolas y cerca de 13.000 cartuchos, anunciaron el viernes las autoridades cubanas, revelando el arsenal por televisión. Uno de los cuatro hombres asesinados quería “ir a luchar” por “la libertad de Cuba” y provocar un levantamiento allí, dijo a la AFP uno de sus aliados políticos en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, diez panameños fueron detenidos el sábado en La Habana, acusados de realizar “acciones de propaganda” contra el gobierno. Están acusados por La Habana de haber viajado a Cuba para “hacer carteles de carácter subversivo” a cambio de sumas de dinero. Admitieron los hechos, según las autoridades.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han experimentado renovadas tensiones tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de enero y el cese por parte de Caracas, bajo presión de Washington, de los suministros de petróleo a Cuba.
Estados Unidos, que no oculta su deseo de un cambio de régimen en la isla de 9,6 millones de habitantes, aplica una política de máxima presión sobre La Habana, alegando la “amenaza excepcional” que este país situado a sólo 150 kilómetros de la costa de Florida representaría para la seguridad nacional estadounidense.