W42GZD4BX5GIFAGWYCNBIMW6II.jpg

Jacques Boncompain lo logró. En la plaza frente a la iglesia de Saint-Jean-Baptiste de Verdún hay mucha gente este sábado 15 de noviembre. La prensa local y nacional acudió a verlo asistir a la misa que organizó en memoria de Philippe Pétain, jefe de Estado del régimen de Vichy. Seguramente sólo serán unas veinte cabezas grises las que participarán en la ceremonia. Ciertamente los cien contramanifestantes, entre ellos Samuel Hazard, el alcalde de la ciudad, hicieron mucho ruido para mostrar su enfado. Naturalmente, algunos activistas ultranacionalistas del Partido de Francia intervinieron para provocar. Sin embargo, el octogenario consiguió lo que quería: una plataforma para expresar sus ideas en el espacio público. El hombre, antiguo directivo de la Sacem, está al frente de la Asociación para la defensa de la memoria del mariscal Pétain (ADMP), que desde 1951 pretende rehabilitar la memoria de un hombre que se regodeó en colaboración con el ocupante nazi.

Su presidente propaga luego tesis negacionistas sobre el papel de Vichy en la deportación y el exterminio de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Y a más tardar el sábado, saliendo de la misa donde manifestó al Lorena republicana que Philippe Pétain había ayudado a salvar “700.000 días

About The Author