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Sin una naturaleza intacta, la economía colapsa: la biodiversidad se convierte en la cuestión central para las empresas, los lugares y el futuro.

¿Por qué las empresas deberían preocuparse por las abejas, los bosques o los ríos cuando lo que importa son las ventas, la competitividad y los retornos? Porque su negocio depende de ello. Sin ecosistemas estables, las cadenas de suministro fallan, las materias primas escasean y los riesgos para la producción y la inversión aumentan dramáticamente. La biodiversidad ya no es una cuestión marginal: se está convirtiendo en una cuestión central y futura para la economía.

Con el estudio de evaluación de IPBES sobre “Negocios y Biodiversidad” publicado el 9 de febrero, ahora está disponible por primera vez un análisis global integral que reúne estas conexiones. El mensaje es inequívoco: las empresas son responsables de la pérdida de biodiversidad y una parte indispensable de la solución. Cualquiera que destruya la naturaleza pone en peligro su base económica. Quienes los protegen garantizan innovación, resiliencia y competitividad a largo plazo.

Naturaleza: la base subestimada de nuestra prosperidad

Casi todos los sectores económicos dependen directa o indirectamente del funcionamiento de los ecosistemas. Los suelos fértiles garantizan la producción agrícola, los polinizadores garantizan miles de millones de beneficios, los bosques estabilizan el clima y el equilibrio hídrico, y las aguas saludables garantizan los procesos industriales y la seguridad alimentaria.

Daniel Rieger es jefe del departamento de Transformación y Alianzas desde julio de 2025. En este cargo, es responsable de la cooperación estratégica con empresas y otros socios para trabajar con estos actores para promover una economía y una sociedad más sostenibles. En su cargo anterior, dirige desde octubre de 2022 el departamento de política climática y medioambiental de la asociación federal NABU.

Las empresas demuestran que las prácticas comerciales respetuosas con la naturaleza funcionan

Muchas colaboraciones entre NABU y empresas muestran cuán concretas pueden ser las soluciones.

  • ferrocarril alemán colabora con NABU en proyectos para promover la biodiversidad a lo largo de las líneas ferroviarias con el fin de fortalecer las redes de biotopos y crear hábitats para numerosas especies.
  • REWE está comprometido con una agricultura más respetuosa con la biodiversidad y con programas para proteger a los polinizadores y las aves de granja.

Otras empresas invierten específicamente en proyectos de recuperación silvestre, creando hábitats para especies en peligro de extinción o haciendo que los procesos de producción y abastecimiento de materias primas sean más respetuosos con el medio ambiente. Numerosas colaboraciones en la red de empresas NABU lo demuestran claramente: la conservación de la naturaleza no es un factor de costes, sino una inversión en la seguridad del futuro.

El resurgimiento de Montreal no debe desvanecerse

Poco antes de la Conferencia Mundial sobre la Naturaleza en Montreal en diciembre de 2022, donde se acordaron por primera vez objetivos globales vinculantes para la protección de la diversidad biológica, surgió un nuevo clima de optimismo en todo el mundo.

Cada vez más empresas participan en modelos de negocio positivos para la naturaleza y se unen a iniciativas como Business for Nature. Al mismo tiempo, plataformas como el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras basadas en la Naturaleza (TNFD) están desarrollando nuevos estándares para evaluar los riesgos naturales, mientras que la Red de Objetivos Basados ​​en la Ciencia (SBTN) está estableciendo objetivos con base científica para la biodiversidad.

Estas iniciativas demuestran que las empresas están dispuestas a asumir responsabilidades. Pero los compromisos voluntarios por sí solos no son suficientes. Falta un marco político que fortalezca las dinámicas y las garantice de manera confiable.

Alemania sigue perdiendo biodiversidad Stephan Sühling / imageBROKER / Picture Alliance

La política debe hacer de la biodiversidad una directriz económica

Las empresas necesitan seguridad en la planificación. Una política económica que considere sistemáticamente a la naturaleza como parte de la solución puede generar innovación e impulsar la inversión. Esto incluye:

  • Obligaciones de información sobre riesgos naturales
  • Programas de financiación específicos para métodos de producción respetuosos con la naturaleza
  • Infraestructura y política agrícola que integren sistemáticamente la biodiversidad

La campaña europea “Hands off Nature” demuestra que no se deben debilitar las normas existentes para la conservación de la naturaleza.

La Comisión Europea publicó recientemente la Hoja de Ruta del Crédito Natural, cuyo objetivo es crear un sistema de incentivos para los certificados de biodiversidad en el que las empresas puedan invertir. Al mismo tiempo, las empresas deben hacer valer su voz económica y social: la economía no es sostenible sin biodiversidad.

Ahora se decidirá si la transformación tendrá éxito.

La evaluación de la IPBES sobre la economía y la biodiversidad lo deja claro: la transformación ha comenzado, pero necesita apoyo político. Muchas empresas ya están demostrando que la conservación de la naturaleza y el éxito económico van de la mano.

Lo que ahora falta son decisiones políticas claras y confiables que fortalezcan a estos pioneros en lugar de frenarlos:

  • Implementación del marco global de biodiversidad
  • Comunicación obligatoria de riesgos naturales.
  • Programas de financiación para modelos de negocio positivos para la naturaleza
  • Preservación y ampliación de las leyes de conservación de la naturaleza existentes.
  • Reducción de subsidios que destruyen la naturaleza
  • Ampliar la reconstrucción, la agricultura sostenible y la infraestructura resiliente

Se necesita la misma voluntad de cambiar las cosas que antes de Montreal: más cooperación, más innovación y decisiones políticas valientes. Porque al final hay una verdad simple: la economía sólo puede crecer sobre una base estable, y esa base es la naturaleza.

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