“Debemos dar testimonio. Debemos hablar de ello. No debe ser un tabú”: si Pascal quería hablar abiertamente, era para concienciar. En una entrevista con Le Progrès publicada el miércoles, el ingeniero de 50 años cuenta cómo los estafadores le robaron casi 350.000 euros.
Estamos en 2019. Pascal vive en Canadá con su pareja y sus dos hijos. Juntos deciden regresar a Francia. El objetivo es comprar una casa cerca de donde viven sus suegros. Al encontrarlo, el contador sugiere a Pascal “aprovechar los rendimientos del mercado” en lugar de dejar su dinero en las cuentas.
En este contexto se topa con un anuncio de la empresa comercial FTM. “Pudimos ver a Jean Reno hablar de finanzas”, cuenta al periódico regional el ingeniero, fanático del actor. En realidad, es un deepfake que logra engañar a Pascal.
Este último acepta abrir una cuenta para un depósito de 250 dólares. Rápidamente, lo llama un falso consejero. Adopta un tono profesional, demuestra su conocimiento de los mercados y tranquiliza a su interlocutor. El coche se pone en marcha.
(REDIFF 2/2) La desaparición de Marie-Thérèse Bonfanti, de 25 años, en 1986
Tono profesional y conocimiento del mercado.
A medida que pasa el tiempo, los montos invertidos aumentan, los retornos también aumentan y las llamadas se repiten. Los dos hombres acaban manteniendo una relación casi amistosa. Cuando las ganancias alcanzan los 8.000 dólares, el falso asesor sugiere a Pascal que retire una parte. Incluso en este caso el objetivo es tranquilizarlo.
Pasan varios meses y las ganancias se acumulan. Se ha alcanzado el umbral de 500.000 dólares. El ingeniero decide retirar esta suma por considerarla suficiente para realizar sus proyectos. Sin embargo, la transacción no pudo completarse.
Pascal se pone en contacto con su falso asesor bancario. Éste finge tener que pagar un impuesto y luego continúa con mensajes alarmistas: “La cuenta se está hundiendo. Necesitamos inyectar fondos. Lo estamos perdiendo”, le dice. Los engranajes se intensifican. “Me hicieron vaciar mis cuentas personales y familiares”, afirma el ingeniero. Finalmente Coinbase, la plataforma en la que había depositado sus criptomonedas, le advirtió vía correo electrónico: “Señor, ha sido defraudado”.
“Me derribaron”
Comienza la “pesadilla”. Pascal y su familia tienen que hipotecar su casa y mudarse a un apartamento tan pequeño que los niños duermen en el salón. “Psicológicamente me derribaron. Porque lo que quería hacer en ese momento era ahorcarme”, admite ante la cámara.
Pascal buscó un abogado y presentó una denuncia. Ya sabes: las posibilidades de localizar a los estafadores son escasas. Tampoco cree que vuelva a ver su dinero. Al mismo tiempo, el hombre inició una disputa con su banco, que se negó a reembolsarle. El ingeniero le reprocha no haber activado un procedimiento de supervisión reforzado cuando vio sus cuentas vacías.
A pesar de todo, su relación sigue siendo sólida hoy en día. “Admiro a mi esposa, la madre de los niños”, susurra con lágrimas en los ojos. Son muchas las familias que se encuentran completamente derribadas o con personas separándose. Somos ambos. (…) Estamos tratando de reconstruirnos. »