OLos llaman poéticamente “cazadores de olas”, aunque su misión no es estrictamente lírica sino eminentemente estratégica. Estos soldados especializados en la interceptación y análisis de ondas electromagnéticas están en primera línea de lo que se llama guerra electrónica, o “guerra electromagnética” (GCEM).
Como depredadores silenciosos, siguen las oleadas enemigas en un entorno invisible porque inmaterial, descifran sus lenguajes secretos y traducen el caos electromagnético en inteligencia militar. El dominio del espectro electromagnético (radio, radar, satélites, comunicaciones, GPS) en un campo de batalla donde todos los sistemas están interconectados se ha convertido en un determinante clave de la superioridad del terreno.
Cómo…