Otros estudios muestran que las personas con estrés psicológico tienen sueños más negativos o se despiertan con más frecuencia de los sueños. En estos casos, una terapia como la terapia cognitivo-conductual puede ayudar a mejorar la calidad del sueño y reducir las pesadillas.
Según los expertos, es completamente normal no recordar siempre los sueños. Aunque soñamos una media de dos horas por noche, muchas de estas experiencias permanecen inconscientes. Quienes rara vez o nunca recuerdan no sufren problemas de sueño, a menos que la falta de memoria esté asociada a otros trastornos, como somnolencia diurna o despertares frecuentes.
Que recordemos nuestros sueños depende de varios factores: la estructura del sueño, la personalidad, la edad, los intereses e incluso la estación del año juegan un papel importante. Si desea fortalecer la memoria de sus sueños, puede entrenarla específicamente, por ejemplo mediante un diario de sueños y horarios de sueño regulares.