El Juego de Estrellas de la NBA de 2026 marcó un regreso inesperado al éxito deportivo… y a la televisión. Según datos reportados por NBC y medidos por Nielsen, el encuentro reunió a un promedio de 8,8 millones de espectadores en NBC, Peacock y Telemundo. Fue la mayor multitud para un Juego de Estrellas desde 2011, una señal de interés renovado en un evento criticado durante mucho tiempo por su falta de intensidad.
El pico de rating, con 9,8 millones de espectadores, se alcanzó en los minutos finales del último partido, cuando los USA Stripes dominaron al Team World 48-45. Este nivel supera el del Juego de Estrellas de la MLB de 2025 (7,2 millones en FOX). Cifras que confirman la capacidad del baloncesto para movilizar a un gran público cuando el espectáculo está en marcha.
Esta oleada de público coincide con un cambio de tono en la sala. El pívot francés Victor Wembanyama fue uno de los símbolos de esta edición tan competitiva. Desde las primeras posesiones mostró ganas de jugar duro, defendiendo fuerte, disputando tiros y atacando el aro. Wemby marcó la pauta al demostrar que un Juego de Estrellas puede seguir siendo espectacular manteniendo un mínimo de intensidad. Su actitud rápidamente contagió al resto de jugadores, convirtiendo una actuación muchas veces criticada en un duelo más comprometido.
Buenas noticias para la NBA
Desde hacía varios años, la NBA buscaba soluciones para restablecer el interés en su fin de semana del Juego de Estrellas: nuevos formatos, drafts de equipos, reglas modificadas. La edición de 2026 parece haber encontrado la alquimia adecuada entre entretenimiento y competitividad. El compromiso visible de las estrellas, lideradas por Wembanyama, ayudó a revivir la narrativa deportiva de un evento que había perdido su sabor. Los índices de audiencia récord demuestran que el público responde cuando el programa va acompañado de un problema real.
Para el campeonato estos datos constituyen una señal positiva. El Juego de Estrellas sigue siendo un producto clave para atraer a anunciantes y emisoras, especialmente en un panorama mediático fragmentado. Entendemos mejor por qué la NBA está presionando enormemente a Victor Wembanyama en las redes sociales: su talento, su actitud abierta y positiva y su comunicación desinhibida lo convierten en un perfecto vehículo de marketing para la Liga Americana.