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Bruselas – Hubo amargas negociaciones durante más de un cuarto de siglo. La apertura del tintero a la firma bajo la megazona comercial estaba prevista para el sábado. Pero en la recta final, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni (48), dudó en sacar su bolígrafo. Y el presidente francés, Emmanuel Macron (47), también insistió –a pesar de una propuesta de compromiso– en mejoras para sus agricultores rebeldes.

El resultado: el acuerdo de libre comercio entre la UE y los países sudamericanos del Mercosur ya no se firmará antes de Navidad. Así lo anunció el presidente de la Comisión de la UE. Úrsula von der Leyen (67) Velada con los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros de la UE. La lucha por un compromiso se extiende entonces más allá.

Inicialmente parecía que un compromiso podría apaciguar a los críticos: los negociadores habían sugerido que, con las importaciones aumentando más del 8% al año unión Europea para iniciar automáticamente una investigación. El meollo de la disputa: los agricultores europeos. Temen ser barridos por la competencia sudamericana.

A diferencia de una Europa densamente poblada, hay Brasil Y Argentina enormes espacios verdes. De este modo, los ganaderos y similares pueden producir a precios significativamente más bajos. Los agricultores franceses llevan semanas organizando protestas. Para Macron Por tanto, la propuesta de Bruselas no fue lo suficientemente lejos. Meloni dio su consentimiento, pero sólo más tarde, también en referencia a las garantías para los agricultores.

Si el aplazamiento se produce ahora es también gracias al cambio de rumbo dado por el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (80). Inicialmente se mostró molesto por el debate y anunció que ya no aceptaría el acuerdo si no se firmaba el sábado en Brasilia, como se esperaba.

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