RECANATI – Un cheque escrito casi por casualidad, por lo que a los 73 años descubrió que podría recibir no sólo la asignación mensual, sino también 124 mil euros atrasados. Esta es la historia -increíble pero real- de Mario, nombre ficticio, habitante de Recanati.
La historia – escribe Il Resto del Carlino – está reconstruida gracias al mecenazgo de Inas Cisl y a Federico Savoretti, director regional, que siguió personalmente el caso. En 2024, el hombre se acercó a las oficinas de la CIOSL para pedir “una simple aclaración” sobre su posición contributiva. No imaginaba que allí descubriría que nunca había activado la solicitud de pensión, a la que tenía derecho desde 2018.
LOS DIFERENTES CASOS
La situación del jubilado en materia de seguridad social era especialmente compleja: durante su vida laboral había cotizado en tres fondos diferentes: la gestión separada, el fondo de pensiones de los empleados y el antiguo Inpgi 2, el fondo de los periodistas independientes, sin adquirir en ninguno de ellos derecho independiente a una pensión. “Los autónomos no reciben ninguna comunicación cuando llegan a la edad de jubilación – explica Savoretti – y si no presentan una solicitud, simplemente no se les paga la pensión.».
Una condición muy diferente a la de los funcionarios, que oficialmente se jubilan a los 67 años. Mario, ajeno a todo, siguió trabajando regularmente, sin saber que acumulaba años de pensión no reclamada. “El jubilado no tenía derechos independientes en ninguna gestión – aclara Savoretti –. Tuvimos que evaluar una a una las opciones posibles, comparándonos constantemente con la sede nacional.».
HABILIDADES
Finalmente, se optó por la solución más ventajosa: la agregación, el mecanismo que permite sumar las cotizaciones pagadas a diferentes fondos para obtener una única pensión. “Fue un verdadero trabajo de equipo – subraya Roberta Carnevali, directora territorial de Inas Cisl Macerata –. La combinación de diferentes habilidades y profesionalismos nos permitió encontrar el camino correcto para proteger a los ciudadanos. Este es el valor del clientelismo: transformar la burocracia en derechos concretos». Luego de meses de trabajo técnico, al hombre finalmente se le concedió una pensión única, resultado de la acumulación de aportes. Pero sobre todo se han liquidado cinco años de atrasos, por un importe de 124.000 euros.
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