Los octavos de final del Mundial de 1990 quedarán grabados para siempre en la memoria del presentador deportivo Reinhold Beckmann. El reñido partido entre Alemania y Holanda es sin duda el partido de su vida, confió Beckmann, que cumplirá 70 años el lunes, al periódico “Hamburger Abendblatt”. “Pensé que iba a morir. Un juego de infarto”. El partido terminó 2-1 para Alemania. Pasó a la historia, entre otras cosas, por el ataque de Frank Rijkaard a Rudi Völler. Ambos jugadores fueron expulsados.
“Entonces sucedió lo siguiente”, dijo Beckmann: “Jörg Wontorra, el viejo caballo de guerra, vino a mí durante la primera mitad y me dijo: ‘Becki, tienes una identificación del entrevistador, bajemos al vestuario’. De hecho lo hicimos. Frank Rijkaard estaba sentado llorando en la puerta de la cabaña holandesa. Luego llamamos a la puerta de la cabaña alemana. Rudi Völler se quedó solo dentro y nos contó lo que había pasado fuera. Hoy la FIFA te daría cadena perpetua por esto”.
Otras formas de locura
Básicamente, muchas cosas han cambiado en el fútbol desde entonces, afirma el presentador de televisión, que en aquella época triunfaba en distintos formatos deportivos. Puso como ejemplo la Bundesliga y la Federación Alemana de Fútbol. “Cuando en 1991 pedimos poder retransmitir un segundo partido el domingo, el vicepresidente Wilfried Straub me dijo: ‘Señor Beckmann, me envió una pelota rota’. Una frase de un museo del fútbol.”
Cuando se le preguntó si tenía la sensación de que el fútbol se transmitía por partes, Beckmann respondió: “En cualquier caso, estamos ante una forma de locura completamente diferente. Todo en vivo, los días de partido se alargan lo más posible, ni un día sin fútbol. Mucho dinero. Una locura”.
Beckmann añadió que todavía disfruta del juego. “A veces siento que los jugadores se comportan de una manera excesivamente cargada. Sienten que llevan consigo una mochila llena de análisis del juego e instrucciones tácticas. La imprevisibilidad del juego se ha perdido porque el ‘intercambio abierto de tiros’, para usar ese viejo término, casi ya no ocurre”.
Serenidad antes del gran cumpleaños
Beckmann espera con tranquilidad su 70 cumpleaños. “El tema de la fugacidad está cada vez más presente, pero no cambia mi vida”, afirmó. Él es parte de una generación privilegiada que puede moldear la vejez como ninguna otra generación antes. “Puedo trabajar, viajar, tener seguro y vivir en un país con buena atención médica. ¡Qué regalo!”
Beckmann continúa: “Ahora se trata de deshacerme del lastre. ¿Cómo puedo hacer mi vida más fácil? Si es posible, sólo hago las cosas que realmente significan algo para mí. Esa es la ventaja de envejecer. Pero, por supuesto, también hay momentos melancólicos. La pregunta de cuántos veranos quedan”. Tras el gran éxito de su historia familiar “Aenne y sus hermanos”, Beckmann está escribiendo actualmente una secuela que abordará el período del milagro económico.