En Cuba las consecuencias del bloqueo petrolero estadounidense iniciado en enero también se sienten en los hogares. Pero más allá de la crisis económica, se está ampliando otra brecha: la que existe entre generaciones. Los ancianos defienden el legado de la revolución, mientras los jóvenes cuestionan sus beneficios y sueñan con el cambio.
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Cortes de electricidad, escasez de combustible, medicinas y alimentos… En Cuba, donde el modelo socialista instaurado por la revolución de Fidel Castro todavía estructura la vida cotidiana, las dificultades se han acumulado desde que Donald Trump impuso el bloqueo petrolero.
Pero más allá de esta crisis económica, la brecha entre generaciones que ya no tienen las mismas aspiraciones políticas se está ampliando.
En La Habana, con gafas de sol en la nariz, sentado en el Malecón (la avenida que bordea el paseo marítimo) desierto de turistas, Amaury toca la canción con su vieja guitarra de cuerdas gastadas. Hasta Siemprepara gloria del Che Guevara, el revolucionario. Un himno que refleja sus creencias. “Crecí según los principios de la revolución. No he conocido nada más en mi vida y tengo 50 años. Las ideas de la revolución nunca morirán”
Amaury ha conservado el fervor de los ideales que cambiaron a Cuba hace 67 años. Este es también el caso de Cuesta, que tiene más de sesenta años y le debe todo a esta revolución. “Yo, por ejemplo, soy hijo de un granjero y me hice ingeniero. Ella también creó la medicina gratuita”.
“Si vives en Estados Unidos, tienes que pagar hasta 34.000 dólares por una cirugía como la de próstata, por ejemplo. En Cuba no pagas nada”.
Según Luis, de 65 años, exprofesor de deportes, fue el embargo económico establecido por Washington en 1962 lo que obstaculizó el desarrollo de la isla. Nos recibe en su apartamento decorado con libros y retratos de los Padres de la Revolución. “El bloqueo ha trastornado todo un sistema revolucionario. Si no hubiera existido el bloqueo, creo que Cuba, dada su riqueza, se habría convertido en uno de los países más avanzados y atractivos de toda América Latina. Pero tenemos un vecino que nos aplasta. Esto es lo que asusta a Trump: que otros países adopten este sistema socialista como modelo social”.
Al establecer un bloqueo petrolero, Donald Trump ha empeorado la escasez y ampliado aún más la brecha generacional. Los mayores siguen defendiendo las conquistas de la revolución, mientras los más jóvenes, como Adrián, denuncian salarios miserables, privaciones y falta de libertad. “Creo en mi país, no en la revolución comunista. Aquí el Estado controla todo. No hay libertad de expresión, no hay elecciones, hay un solo partido, no hay oposición y si esto no te conviene, ya sabes lo que tienes que hacer: vete o acabarás en prisión”.
También Sandra, de 23 años, que vive de trabajos ocasionales, sentada y a menudo delante de la pantalla del teléfono móvil, critica esta revolución que la reduce a las pruebas y dificultades de la vida cotidiana.
“No apoyo los valores de la revolución. Aquí los jóvenes no tienen futuro”.
sandra, 23 añosen franciainfo
“Antes la medicina estaba a la altura y cuando no ibas a la escuela la policía venía a buscarte a casa. Hoy, cuando no vas a la escuela, a nadie le molesta. Tengo un diploma que no sirve para nada. Cinco años de estudios desperdiciados. No quiero más comunismo aquí”, Sandra testifica. Y la brecha es clara. Los mayores experimentaron la esperanza revolucionaria que trajo el apoyo de la Unión Soviética, mientras que los más jóvenes, nacidos después de 1990 y el colapso de la URSS, como Carlos, crecieron en crisis y restricciones. “La generación mayor vivió los buenos tiempos, la época dorada de la revolución. Los rusos estuvieron muy presentes. Nos ayudaron mucho económicamente. La generación más joven, de la que formo parte, heredó una economía arruinada. Por eso no estamos de acuerdo con la generación mayor. Hoy nos piden que demos las gracias a la revolución”. analiza Carlos.
El joven cubano continúa: “¿Cómo podría agradecer a un sistema que me hace luchar, que me hace sentir hambre, que me hace pasar dificultades? La generación actual no entiende esto y nunca lo entenderá. Los mayores defienden este sistema con uñas y dientes”, Carlos es molesto. Si el futuro sigue siendo incierto para estos cubanos, todos están convencidos de una cosa: nada volverá a ser igual que antes.