Desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, el Quai d’Orsay y los servicios estatales han llevado a cabo una importante operación de repatriación. El miércoles 11 de marzo, Maud Bregeon, portavoz del Gobierno, hizo un primer balance tras el Consejo de Ministros: casi 20.000 franceses han sido repatriados. De ellas, 2.000 personas se beneficiaron de vuelos fletados directamente desde Francia, mientras que 17.000 pudieron abandonar la zona gracias al refuerzo de las conexiones comerciales. Esta movilización afecta a una población total estimada en 400.000 residentes o pasajeros en la región.
La preocupación se extiende entre los empleados de las empresas francesas. Patrick Martin, presidente de Medef, afirmó durante una conferencia dedicada a la energía que colaboradores franceses están presentes en la zona afectada “en su mayoría ya regresaron”. La organización de empleadores mantiene un enlace permanente con el ejecutivo para coordinar la protección de los empleados. El propio Patrick Martin ilustró esta vigilancia citando su propia empresa, Martin Belaysoud, que participa en un proyecto de gas marino en Qatar.
El riesgo alcanzó un nuevo nivel el miércoles con declaraciones explícitamente dirigidas por parte del ejército iraní. “centros económicos y bancos” en represalia por los ataques israelíes-estadounidenses contra Teherán. En Dubai la reacción no se hizo esperar: el gigante bancario Citi ordenó la evacuación de sus oficinas en el centro financiero (DIFC) y en el distrito de Oud Metha. Mientras tanto, Deloitte pidió a su personal evacuar sus oficinas en Emiratos Árabes Unidos, mientras que PwC anunció el cierre preventivo de sus oficinas en Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y Emiratos durante el resto de la semana.
Sobre el terreno, la gestión de crisis se está intensificando. Los proveedores de servicios especializados, como International SOS, informan que han organizado convoyes por carretera seguros hacia Omán, a pesar de la fuerte congestión fronteriza. Estos actores privados registraron más de cincuenta operaciones de evacuación, en las que participaron aproximadamente 200 personas. Para los empleados que permanecen en sus instalaciones, la norma es ahora el confinamiento generalizado o el teletrabajo, y las empresas intentan limitar al máximo la exposición física en los distritos comerciales.
Más allá de la emergencia humana, el conflicto pone en duda la resiliencia de los proyectos industriales. Si Patrick Martin cree que hasta el momento no hay ningún problema relacionado con la disponibilidad de energía, la cuestión del precio sigue siendo la principal incógnita en este contexto. “ecuación compleja”. Grupos como TotalEnergies ya han repatriado a las familias de sus empleados intentando mantener una actividad mínima. Para Medef, esta crisis debe animarnos a aprender las lecciones necesarias en términos de soberanía y descarbonización.