La ONU pidió el domingo a las autoridades talibanes que levanten la prohibición de tres meses impuesta a sus empleados afganos de ir a trabajar a sus instalaciones en Afganistán, considerando que esta medida pone en peligro “servicios vitales de ayuda” a la población.
“Pedimos el levantamiento de la prohibición impuesta a los empleados afganos de las Naciones Unidas y sus contratistas de ingresar a las instalaciones de la ONU, para que puedan tener un acceso seguro a las oficinas y en el terreno, para que la ayuda pueda llegar a las mujeres y niñas que más la necesitan”, dijo Susan Ferguson, representante de ONU Mujeres en Afganistán, en un comunicado.
Las autoridades talibanes, que aplican una versión estricta de la sharia (ley islámica), impusieron esta prohibición hace tres meses. Según fuentes de la ONU, en el caso están implicados varios centenares de empleados afganos.
“Riesgos” de la ayuda humanitaria
Desde que los talibanes recuperaron el poder en 2021, a las mujeres afganas se les ha prohibido realizar muchos trabajos, visitar parques, salones de belleza e ir a la escuela después de los 12 años.
La ONU dice que sus empleados continuaron su “trabajo vital para el pueblo de Afganistán” de forma remota durante tres meses, en particular para brindar asistencia a las víctimas de los mortales terremotos que azotaron Afganistán en los últimos meses o a los inmigrantes afganos devueltos en masa desde Pakistán e Irán.
Pero “cuanto más duran estas restricciones, más ponen en riesgo servicios humanitarios vitales”, insistió Susan Ferguson, recordando que esta prohibición “viola los principios de derechos humanos y de igualdad de la Carta de las Naciones Unidas”. “Sólo gracias a estas mujeres la ONU puede llegar a las mujeres y a las niñas” en Afganistán, recordó la representante de “ONU Mujeres”.
A mediados de septiembre, el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) se vio obligado a suspender la ayuda a los inmigrantes afganos en sus centros de distribución de ayuda financiera.
ACNUR explicó esta decisión por la imposibilidad “sin personal femenino para entrevistar y recopilar información sobre el 52% de los migrantes que regresan al país que son mujeres”.