– Años de batallas judiciales, denuncias y contradenuncias, y una investigación con cuatro sospechosos entre los que destaca el nombre de Roberta Bruzzone, conocida por su presencia mediática en programas de televisión que tratan diversos temas de actualidad. El criminólogo de Savona está acusado de acoso colectivo contra una colega, Elisabetta Sionis, psicóloga forense y jueza del tribunal de menores de Cagliari, y ahora corre el riesgo de ser juzgado.
El fiscal Gilberto Ganassi cerró la investigación y el expediente fue remitido a la Fiscalía de Roma, para su competencia, junto con un gran disco duro que contiene las transcripciones de las conversaciones entre los otros tres sospechosos – Monica Demma, Marzia Mosca y Giovanni Langella, colaboradores del criminólogo – y la propia Bruzzone, que rechaza sin embargo todas las acusaciones: “la persona actualmente en cuestión está siendo investigada por la Fiscalía de Roma – afirma – por actos de persecución, perjurio, calumnia, difamación agravados y reiterados conjuntamente precisamente en mi perjuicio”. Sionis no habría sido el único objetivo del grupo que, según los investigadores, también tenía como objetivo a la hija menor del magistrado. Según la investigación, la presunta campaña de persecución continuó durante al menos tres años con insinuaciones sexuales, “fotomontajes del rostro de la persona ofendida” y “frases de carácter amenazante y acosador”. Según los investigadores, los cuatro hombres utilizaron chats grupales en las redes sociales para documentar acuerdos que precedieron a los ataques públicos contra Sionis y su hija en las redes sociales. La historia se remonta a 2017 y al juicio por la muerte de Manuel Piredda y las quemaduras que desfiguraron a su esposa Valentina Pitzalis, lo que desencadenó una espiral de denuncias y contradenuncias que se sucedieron a lo largo de los años.
“Todo empieza a partir de ahí – escribe en su perfil de Facebook sobre el caso Pitzalis Bruzzone -. De un caso real. De una mujer que sobrevivió a un intento de feminicidio. De una víctima que, en lugar de ser protegida, fue cargada por acusaciones muy graves y totalmente infundadas. Acusaciones contenidas en blanco y negro en un consejo técnico firmado por Elisabetta Sionis. Y lo que importa aquí no es la opinión. Lo que cuenta es el contenido. “Primera hipótesis – continúa -: Valentina Pitzalis han fusilado a Manuel Piredda. Incluso con “casquillos” en escena. Nunca existieron. Segunda hipótesis: lesiones contundentes. Aquí también: no hay confirmación. Tercera hipótesis, y aquí entramos en lo surrealista: una “lesión figurativa” en el tobillo de Manuel Piredda. Traducción: Valentina, después de matarlo, habría marcado el cuerpo con una escritura. Y no sólo eso: en una fotografía, Sionis incluso afirma haber visto las letras y el número 17. Lástima: esto también fue completamente desmentido. La autopsia lo refutó sensacionalmente.
Reproducción reservada © Copyright ANSA