Pide leyes contra la violencia machista contra las mujeres y la última asignación para 2025 “de 105,7 millones, la cantidad más alta jamás alcanzada” para centros, refugios, formación y empoderamiento de las víctimas. Pide un “debate menos ideológico” sobre el consentimiento. Señala el objetivo del fin de legislatura como “recuperar el valor de la paternidad” y la conciliación como el reto del empleo femenino, obstaculizado por “estereotipos que duran mucho tiempo”. Pero termina en tono ecuánime: “Los incentivos son mejores que las rigideces”. La Ministra de Familia, Natalidad e Igualdad de Oportunidades, Eugenia RoccellaCon Il Sole 24 Ore traza el equilibrio del trabajo femenino en el primer gobierno italiano liderado por mujeres.
Empecemos por la lucha contra la violencia machista contra las mujeres. ¿Hemos hecho lo suficiente?
Nada es suficiente hasta que matan a una mujer. Sin embargo, la pequeña pero significativa caída de los feminicidios en 2025 (97 mujeres asesinadas frente a 118 en 2024, nota del editor) nos alienta. Es evidente que el camino recorrido es el correcto. En esta legislatura se han duplicado las inversiones, las actividades de sensibilización y, sobre todo, dos nuevas leyes muy importantes, una para fortalecer el Código Rojo en términos de prevención y la otra que introdujo el delito de feminicidio.
El proyecto de ley Valditara que introduce la obligación de consentimiento informado preventivo y por escrito de los padres para la educación sexual y emocional en las escuelas medias y secundarias ha suscitado un debate político. ¿No teme que el aumento de la violencia entre los jóvenes ralentice la difusión de proyectos de prevención?
¡Pero la crisis educativa surge precisamente del progresivo debilitamiento del papel de las familias! La escuela puede hacer mucho, pero debe actuar en alianza con la familia. En definitiva, la tarea educativa de los padres debe ser apoyada y no vaciada. Y a quienes creen que la introducción de la educación sexual en las escuelas puede reducir la violencia contra las mujeres, les recuerdo que en los países donde se desarrollan estos cursos los datos no son nada tranquilizadores, ni mucho menos.