Fue fundamental en los años 70 y 80, cuando aún faltaban dos puntos para la victoria y nuestro fútbol se caracterizaba por un marcaje muy estricto, con una clara tendencia de los equipos a no llevárselos. Hoy, mientras el fútbol ha cambiado en el juego (desde los tiempos de los innovadores Sacchi y Zeman), en los jugadores (aunque la Serie A tiene cada vez menos campeones internacionales) y también en las reglas arbitrales que favorecen cada vez más al jugador que ataca para aumentar los goles y el espectáculo de los partidos, ha vuelto el viejo 0-0, el “resultado perfecto” según Gianni Brera hace medio siglo. Después de 11 jornadas, los resultados sin goles son ya 17 partidos de 110 con al menos uno por jornada (otro récord negativo) para un total del 15,45%. Una media muy cercana a la de las épocas ya mencionadas: entre 1970 y 1980 hubo 425 partidos de 2.400 (17,71), al año siguiente 430 partidos de 2.532 (16,98). Desde 1990, las cifras dobles se han superado muy raramente: la última vez en las primeras 11 rondas fue en 2011-12, cuando el marcador fue 15 0-0. El promedio final fue del 11,6%.
Hay que tener en cuenta que hace apenas cinco temporadas hubo 19 0-0 en todo el torneo (5%) y desde que la Serie A volvió a tener 20 equipos en la 2004-05, el doble de 0-0 sólo se ha alcanzado en seis ocasiones. Y la comparación se vuelve despiadada para nuestro fútbol si miramos los datos actuales de las otras cinco grandes ligas europeas: en la Premier League por el momento 7 (6,36%), en Francia (4,63%) y en España (4,17%) 5, en Alemania 4 (4,44%). El 0-0 evidentemente también afecta al número de goles marcados (en la séptima jornada se alcanzó el récord más bajo para una jornada, sólo 11 partidos de 10): 244, la última vez que se marcaron menos goles en 2010-2011 (241). Los datos negativos se deben más a la falta de tiempo efectivo (de media 53 minutos jugados y 27 faltas sancionadas por partido), la falta de precisión de los atacantes, las pocas ocasiones creadas, los penaltis detenidos por los porteros (ya 7) y sobre todo la incapacidad para regatear (en el campeonato 2015-16 se intentaron una media de 325 intentos por jornada, hoy bajaron a 306 y los que acertaron pasaron de 19 a 12). por juego). Por eso Spalletti dijo el sábado después del derbi de Turín: “Necesitamos un partido al revés e ilógico”.
Una invitación a romper el hilo de la narrativa convencional, con estas densas redes de pasajes que casi han prohibido el juego impredecible. Por no hablar de las “trincheras” de los equipos pequeños, con una enorme brecha respecto a los grandes en términos presupuestarios, que intentan resistir en el aspecto defensivo. Vuelve el lema “primero, no te los lleves”.