Un esquiador de origen español, de unos 50 años, murió el lunes 26 de enero en una avalancha en Tignes (Saboya), supo Le Parisien en la emisora, confirmando informaciones de los medios locales.
El hombre formaba parte de un grupo de cinco esquiadores que se salieron de pista en el sector Lavachet. Al pasar se desató una avalancha. Él es el único que quedó sepultado por la corriente de nieve.
Un equipo de rescate que patrullaba la zona presenció la avalancha y permitió su rápida intervención. La víctima fue extraída en nueve minutos, informa la emisora, que precisa que los esquiadores estaban equipados con DVA, detectores de víctimas de avalanchas. A pesar de los cuidados brindados, los rescatistas no pudieron resucitarlo.
Un mes de enero mortal
Los rastreadores contaron con la ayuda de socorristas del CRS Alpes de Courchevel y del helicóptero Yéti, informa Le Dauphiné Libéré.
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Como siempre en esta situación, la emisora moviliza “asistencia psicológica, con la posibilidad de que los clientes que presencian la tragedia llamen al 15 y al centro médico-psicológico especializado para un interrogatorio”, explicó Olivier Jouty a Ici Pays de Savoie.
El comienzo de enero fue particularmente mortífero en Saboya y Alta Saboya, con una veintena de muertes por avalanchas. Sólo el fin de semana del 10 y 11 de enero murieron seis personas. La prefecta de Saboya, Vanina Nicola, “invita a quienes practican actividades de montaña a ser extremadamente vigilantes y responsables ante todos, por su propia seguridad y la de los socorristas movilizados en caso de accidente”.