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¿Puede meterse en problemas para una cirugía exitosa? Esto es lo que corre el riesgo de un médico del Policlínico Umberto I de Roma, culpable de haber operado a un paciente, violando su deseo expreso de no realizar una transfusión incluso en casos de extrema urgencia. Una condición sine qua non dictada por la creencia religiosa de la mujer, Testigo de Jehová.

La historia se remonta al 18 de diciembre, cuando el cirujano se dirigió a la fiscalía de Roma. El médico explica al fiscal externo de turno Saverio Francesco Musolino que unos días antes operó a una señora de más de cien kilos a la que le implantó un bypass gástrico. Después de la operación, que fue exitosa y el paciente estaba sano, surgió una complicación que requirió otra cirugía para la cual casi con seguridad sería necesaria una transfusión de plasma. Sin embargo, todavía queda un obstáculo que superar, que se refiere a cuestiones éticas y jurídicas como la libre elección del paciente. La mujer escribió por escrito que no deseaba someterse a ninguna transfusión, aunque ello pusiera en peligro su vida. Las opciones que le presenta el fiscal al médico son diferentes, pero la Constitución garantiza la protección de la vida. Básicamente, hazlo. El cirujano decide entonces realizar una segunda operación y recurrir a una transfusión, lo que contribuye al éxito de la operación.

Es por ello que el médico ahora se arriesga a una denuncia por violencia privada y a la apertura de una investigación judicial. Además, no faltan precedentes: uno de los más sensacionales se remonta a 2015, cuando un paciente con esclerosis múltiple avanzada, también testigo de Jehová, ingresó de urgencia en el hospital de Módena en estado de shock hemorrágico severo. Asimismo, se negó a someterse a transfusiones de sangre, ya sea directamente o a través de su marido (designado por el juez de tutela como administrador de la pensión alimenticia) por motivos religiosos. En este caso, los médicos, creyendo que las transfusiones de sangre eran esenciales, acudieron a los tribunales, que sin embargo denegaron la autorización. Los médicos sometieron a la fuerza a la mujer a cuatro tratamientos transfusionales que, sin embargo, no evitaron su muerte, que se produjo apenas un mes después.

De ahí la decisión del marido de abrir un procedimiento de indemnización y del juez, después de ocho años, con la sentencia del 31 de agosto de 2023, el Tribunal de Módena le dio la razón concediéndole una indemnización económica de 38.000 euros, estimando que “ante una disidencia tan marcada, implementaron comportamientos claramente inapropiados y brutales, destruyendo así su identidad”. Para los testigos de Jehová, se trataba de una “sentencia relevante para regular todos los casos similares”. El reciente caso de Roma, sin embargo, tiene características diferentes que podrían contar en un posible marco judicial.

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