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Está oscuro para Milán. Tercera derrota sufrida en pocas semanas (cuarta de las últimas siete disputadas), la más contundente entre otras (nunca encajó 3 goles en San Siro) por un brillante Udinese que se convirtió en la pesadilla del Milán.

Ahora el quinto lugar está más cerca que el segundo y es bueno cuidarse la espalda para no quedar atrapado peligrosamente e incluso perder la zona de la Liga de Campeones. La solución del tridente atacante fue rechazada solemnemente, decidido a perseguir quién sabe qué intenciones de redención y no adaptada a las características actuales del grupo. Allegri lo sabe muy bien, quizás se dejó influenciar por la depresión colectiva que siguió a la derrota en Nápoles. Si cambias de dirección sin conocer bien la ruta, corres el riesgo de chocar. Y está sucediendo rápidamente, lo que demuestra que los problemas de una ofensiva mediocre no se resuelven automáticamente cambiando el sistema de juego. Hay además otro aspecto quizás subestimado: la degradación de la condición física colectiva que, en lugar de resolver un problema, contribuye a empeorarlo. Un detalle puede explicar el fenómeno: por primera vez Modric fue sustituido por Jashari porque incluso el campeón, después de empujar el carro durante muchos meses, empieza a dar signos de cansancio.

La producción ofensiva de los rossoneri, dadas las circunstancias, es discreta, sobre todo en la primera parte, con Leao y Pulisic más adelantados que Saelemaekers, pero son las contramedidas imprescindibles a los balones perdidos las que no funcionan y que permiten al Udinese volver a los espacios que se le conceden a voluntad. Luego sucede que incluso el primer gol encajado (con un desvío de Bartesaghi) es un viaje traicionero y la asistencia de Zaniolo a la cabeza de Ekkelenkamp es un plan perfecto para quitar toda esperanza en un estadio lleno. Con Leao reducido a estas condiciones, ni siquiera cabe una cuestión de rol, delantero centro o extremo puro como vienen repitiendo los académicos desde hace semanas.

En la segunda parte, devuelto a su zona de confort, el portugués realizó una serie de jugadas inútiles y durante la sustitución fue pitado como nunca desde que estaba en Milán. Runjaic se lleva los primeros tres puntos con el Milán y celebra tras detener al Como la semana anterior.

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