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Allá Apulia se confirma entre las regiones de camisa negra en términos de salud en nuestro país, con un déficit que asciende a unos 460 millones de euros. Consideradas individualmente, las cuentas de las diferentes autoridades sanitarias locales son aún más llamativas porque a la cabeza de las empresas más deficitarias se encuentran la autoridad sanitaria local de Bari (déficit de 210 millones), la autoridad sanitaria local de Brindisi con un déficit de 67 millones y la de Foggia con un déficit de 60 millones. Cuentas muy rojas para las empresas sanitarias locales, heredadas con todos los problemas del asunto por el ayuntamiento de Antonio Decaro que asumió el cargo hace unos meses, pero que son el resultado de años de gestión insuficientemente prudente.

De una forma u otra, el Región de Apulia Ahora será necesario intervenir para suavizar o, al menos, reducir estas enormes pérdidas en los presupuestos de las autoridades sanitarias locales, que no pueden compensarse con fondos estatales porque son excesivos. Los recursos financieros de que dispone la Región para saldar las cuentas son escasos, la cobertura no falta, es casi inexistente ante un déficit tan importante. A esto se suman los nuevos costes sanitarios y las nuevas contrataciones, imprescindibles para el buen funcionamiento del aparato sanitario regional. Pero la pregunta es siempre la misma: ¿de dónde saldrá el dinero? La Región ha trabajado estas últimas semanas para conseguir los fondos, pero no llegan y no se puede descartar que se vea obligada a tomar decisiones que no agradarán especialmente a los ciudadanos para aumentar los ingresos destinados a la asistencia sanitaria.

Los medios locales informan que se está considerando un plan. aumento de impuestos adicionales del Irpef, que no se verán afectados a partir de 2022 pero también un nuevo concepto de organización hospitalaria. Para racionalizar costos, estamos considerando fusionar ciertos servicios e incluso cerrar pequeños establecimientos en la región, cuyos pacientes serían dirigidos a establecimientos más grandes.

La situación en Apulia es crítica en términos sanitarios y no es sólo el déficit lo que preocupa, ya que en las últimas semanas, gracias a las investigaciones de Il Giornale, también ha aparecido una especie de “parentopoli” de listas de espera en las que una o varias manos largas han modificado las citas de visita para facilitarlas a amigos y familiares, trasladando las ya reservadas a otras fechas o cancelando las citas ya previstas. Casos de este tipo se han producido en Taranto, donde hay alrededor de un millón de casos bajo el microscopio de la NAS, pero también ha habido una denuncia similar en Lecce.

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