Roma, 18 de febrero (Adnkronos Health) – ¿Cómo se desarrolla y consolida la evidencia científica sobre las cuestiones cada vez más complejas de la nutrición humana? ¿Y qué papel tiene la comunidad científica para preservar el rigor del método y la calidad del debate? Estas son algunas de las preguntas que inspiraron la primera edición de los “Diálogos sobre Nutrición”, iniciativa promovida por la Fundación Istituto Danone y la Sociedad Italiana de Nutrición Humana (Sinu), que tuvo lugar ayer en Roma, en el Instituto Italiano de la Enciclopedia Treccani. El evento nació para conmemorar y celebrar, el día de su nacimiento, el 17 de febrero, a Andrea Ghiselli, figura de referencia de la nutrición italiana que contribuyó significativamente a la investigación y difusión de cuestiones relacionadas con la alimentación saludable, combinando rigor metodológico, responsabilidad pública y atención a la dimensión cultural de la alimentación. Este modelo de ciencia encuentra hoy continuidad en la iniciativa, que tiene como objetivo mejorar el conocimiento científico y el progreso de la investigación.
“Esta iniciativa no sólo celebra la memoria de un gran investigador, sino que encarna el espíritu concreto de su trabajo: traducir la evidencia científica en herramientas concretas – afirmó Lorenzo Morelli, presidente científico de la Fundación Instituto Danone – Queríamos crear, en colaboración con Sinu, un evento que se destaque como un lugar autorizado para el debate, capaz de entrelazar las dimensiones científica, cultural y social. En una época en la que la desinformación se difunde rápidamente, es esencial proteger la credibilidad del método científico. Apoyar a las nuevas generaciones de investigadores. “Está llamado a retomar el legado de maestros como Andrea Ghiselli y desarrollarlo en respuestas innovadoras a los desafíos emergentes de salud pública, a la luz de un país cada vez más envejecido, es fortalecer el futuro de la investigación y acercar a las personas a una cultura científica sólida y consciente”.
El premio – informan los organizadores en una nota – inaugura un evento anual diseñado como un auténtico círculo de varias voces: un espacio estable de debate entre el mundo académico, instituciones, sociedades científicas, expertos en salud pública, científicos sociales y organizaciones internacionales. Cada año, el formato ofrecerá un tema diferente, abordado desde una perspectiva integrada que combine evidencia científica y contextos culturales. La edición inaugural tuvo como tema las directrices para una alimentación saludable, objeto del compromiso constante de Andrea Ghiselli, quien las consideró palancas estratégicas fundamentales para la prevención, la salud pública y la longevidad saludable. “El complejo Larn – Guías y la colaboración mutua entre Sinu y Crea-alimenti e nutrición han puesto su experiencia al servicio de la elaboración de los dos documentos – explicó Anna Tagliabue, presidenta de Sinu – El Larn, desarrollado y actualizado periódicamente por Sinu basándose en las evidencias científicas más recientes, proporciona los valores de referencia de nutrientes y energía para la población sana y constituye la base para definir herramientas como directrices y objetivos nutricionales que traducen estas referencias en alimentos y consejos para la nutrición diaria”.
Las directrices “fueron también tomadas en cuenta durante la preparación de la quinta y última revisión del Larn (2024) – aclaró Tagliabue – que se amplió considerablemente respecto a las ediciones anteriores, involucrando el trabajo de más de 100 expertos divididos en grupos de trabajo: Andrea Ghiselli formó parte del comité de coordinación de esta edición del sector”. Durante el evento, Laura Rossi, directora del Departamento de Alimentación, Nutrición y Salud del Instituto Superior de Salud, recordó que “las directrices son un documento de salud pública y, por su propia naturaleza, no son estáticas, sino que están sujetas a un proceso continuo de revisión que refleja la evolución de la ciencia de los alimentos y de la sociedad. El legado más fuerte de Andrea Ghiselli no está solo en los documentos que ayudó a escribir, sino en el método: una ciencia sólida, compartida y capaz de hablarle a las personas. Y esto es lo que debe seguir guiando la evolución de las directrices”.
Los expertos coinciden en que “las directrices tienen un gran potencial para ser más eficaces, pero deben implementarse en todo su potencial – subrayó Ana Islas Ramos, jefa de nutrición de la División de Alimentación y Nutrición de la FAO – Para tener un impacto en la nutrición, no pueden limitarse a informar a los consumidores: también deben orientar las políticas, los programas y las inversiones en el sistema alimentario y tener en cuenta, además de la salud, la sostenibilidad social, económica y ambiental. La FAO está dispuesta a apoyar a los países en este camino a través de una nueva metodología para desarrollar directrices basadas en los sistemas alimentarios”. Hoy “la relación con la comida está en el centro de la atención individual y colectiva por sus implicaciones para la salud del individuo y la del medio ambiente – observó Marino Niola, antropólogo, comunicador científico de la Universidad Suor Orsola Benincasa de Nápoles – El resultado es una relación delicada con la nutrición, con un efecto divisorio que puede desconectar a la persona de sí misma y aislarla de los tabúes”.
El evento concluyó con la concesión del Premio Andrea Ghiselli 2026 a Sofia Lotti, investigadora de la Universidad de Florencia, por su tesis “Chronodiet”, un estudio clínico aleatorizado que demuestra cómo una dieta hipocalórica adaptada al cronotipo individual puede mejorar significativamente la composición corporal y los parámetros metabólicos en sujetos con sobrepeso y obesidad. Esta tesis – según los expertos – es un buen ejemplo de investigación en el campo de la “nutrición de precisión” y también tiene la ventaja de estar en línea con la investigación publicada por Andrea Ghiselli en 2019, donde ya se destacó la importancia del factor tiempo en la organización de las comidas. El premio destaca así no sólo como un reconocimiento académico, sino también como una plataforma cultural permanente. En una era de sobreinformación y de falsas creencias, donde la nutrición está a menudo sujeta a simplificaciones engañosas y noticias falsas – concluyen los especialistas – la iniciativa sitúa en el centro del debate la cultura científica, reconocida como una inversión estratégica para el bienestar y el futuro del país.