No todo está en orden en el expediente de seguridad del gobierno, con el último decreto bloqueado en la Oficina de Cuentas durante 15 días con una polémica asociada dentro de la propia mayoría. Sí, porque el portavoz de Forza Italia, Nevi, había afirmado que había valoraciones sobre determinados aspectos de constitucionalidad, pero el Palacio Chigi lo desmintió inmediatamente. Sin embargo, el texto sellado aún no ha llegado al Quirinal para su firma e inclusión en el Diario Oficial. Pero esta no es la única noticia que sacude el panorama, ya que ayer mismo el comandante general de los carabineros Luongo anunció que más de 10.000 militares estaban desaparecidos, una escasez que limita y afecta el funcionamiento de los departamentos. Hechos que deberían ser el pan de cada día para la oposición pero que caen en oídos sordos debido a la debilidad crónica de la izquierda en un tema prioritario para quienes aspiran al gobierno.
“Meloni perderá votos en materia de seguridad, no debemos dejarlos en la abstención o algo peor”, afirmó el presidente de Emilia-Romaña De Pascale en una entrevista al Corriere, casi rogando a los demócratas que los desafíen en este terreno, pero convirtiéndose también en un objetivo de la izquierda. Sí, porque, sorpresa para el Partido Demócrata de Schlein, propuso al Ejecutivo un pacto que abre también la hipótesis de una CPR en territorio emiliano. Cielo abierto. Sus argumentos, sin embargo, parecen los de un gobernador que debe afrontar la realidad y no puede limitarse -como hace la oposición- a una lista de títulos contrarios a la derecha. “Si la alternativa a la RCP es que la gente peligrosa permanezca en las calles, para mí eso es inaceptable”, dijo en la misma entrevista y es difícil culparlo. Pero la verdadera razón de la hostilidad que se ha expresado contra él no es sólo el hecho de haber dicho “CPR”, sino el hecho de haber admitido un límite dentro del Partido Demócrata. Tanto es así que inmediatamente surgieron sospechas de que había tocado un tema relevante. ¿Quiere ser un líder? En resumen, volver al ombligo en lugar de satisfacer el sentimiento popular. Y en materia de inmigración y seguridad vial, ninguna propuesta se interpreta como una desventaja.
También hay que considerar que el Primer Ministro combina –inteligentemente– la cuestión de la seguridad con jueces que desmantelan las normas y dejan libres a los delincuentes. Una táctica para levantar la ola del “sí” en el referéndum que puede funcionar. Aquí, además de señalar este truco narrativo, la izquierda se encuentra completamente privada de su propia línea. Y así se pierden incluso las dificultades que De Pascale ve en el gobierno. Y quién sabe si la oposición ya pagará el precio con el referéndum.