A principios de año, cuando llega el momento de elaborar un presupuesto, algunos parlamentarios abren otros expedientes. Entre ellos, Georges Patient, senador del RDPI (antiguo LREM) de Guyana, impulsa un proyecto de ley destinado a autorizar la explotación y exploración de hidrocarburos en territorios de ultramar. Aceptada en comisión este miércoles, la propuesta tiene muchas posibilidades de ser votada en el Senado el 29 de enero, pero su destino es aún muy incierto en la Asamblea Nacional.
Media docena de asociaciones y ONG enviaron una carta al primer ministro invitándole a rechazar el texto que revisaría parcialmente la ley Hulot de 2017. La ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, también ha puesto en juego su dimisión según Político. Georges Patient regresa para La tribuna sobre las razones de este texto y sobre la explotación de los recursos naturales en Guyana.
LA TRIBUNE – Aunque sea aprobado en comisión del Senado, su proyecto de ley provoca un gran revuelo en las filas ecologistas y también entre el Ministro de Transición Ecológica. ¿Es posible relanzar la explotación de hidrocarburos sin poner en peligro los objetivos de Francia en términos de su estrategia baja en carbono?
PACIENTE GEORGES – Queríamos permanecer dentro de la estrategia baja en carbono proponiendo el establecimiento de límites de producción anual. Proponemos que estos límites correspondan al consumo nacional, para no tener que pagar impuestos para aumentar la producción de petróleo. Sin embargo, esto no significa que nuestro petróleo, si existe, no pueda exportarse a ningún otro lugar que no sea Francia. Por tanto, podemos pensar en la posibilidad de que se perfeccione en otros lugares además de Francia.
Pero lo que especialmente no queremos es aumentar la producción de petróleo. La producción potencial compensaría todas las importaciones masivas que ya se han realizado desde Francia. Francia importa más de 60 mil millones de dólares en petróleo, por lo que si podemos garantizar que parte de este petróleo no se importe, esto aumentará sus recursos y mejorará su balanza comercial. Y, sobre todo, en este período geopolítico, afirmará en gran medida su soberanía energética.