Los usuarios de la infame línea Clermont-Ferrand-París, apodada “la peor de Francia” por sus irregularidades, deben tomar precauciones antes de abordar un tren este fin de semana. El consejo es tanto más oportuno cuanto que este fin de semana marca el final de las vacaciones de invierno para los más pequeños en Auvernia.
De hecho, se temen disturbios en esta línea Clermont-París debido a una convocatoria de suspensión del trabajo lanzada por el sindicato ferroviario CGT para todos los agentes de Intercités el sábado 21 y el domingo 22 de febrero de 2026. Para los huelguistas se trata de denunciar lo que llaman un “colapso organizado” de las profesiones y de las condiciones de trabajo.
La dirección de SNCF resta importancia al impacto de la huelga
Según el sindicato, la dirección de Intercités lleva varios meses llevando a cabo una reestructuración fundamental. En su punto de mira: la creación de la fábrica “Oxygène” y la separación de trenes diurnos y nocturnos en algunas rutas. Para la CGT estas opciones no son “simples reorganizaciones técnicas”, sino “ataques frontales” contra los ferroviarios, destinados a preparar la apertura a la competencia de la actividad de Intercités, solicitada por el Estado.
El sindicato denuncia recortes de empleo ya visibles, un deterioro “masivo” de las condiciones laborales y salariales, así como una pérdida de significado de las profesiones. “Tras un discurso de eficiencia y modernización, la dirección sacrifica las condiciones de vida de los ferroviarios en aras de la rentabilidad”, acusa la CGT, que teme el aumento de la precariedad y del dumping social.
La SNCF, por su parte, resta importancia al impacto esperado del movimiento de protesta. La compañía afirma que “no tiene ninguna preocupación especial” y que “confía” en su capacidad para garantizar el normal plan de transporte en la línea.