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En el rancho del terror de Jeffrey Epstein, aquel donde presuntamente llevó a cabo su operación de “creación infantil” con el objetivo de difundir su ADN, podrían ser enterrados los cuerpos de dos de las víctimas que murieron por “estrangulamiento durante relaciones sexuales violentas”. La impactante revelación, contenida en archivos publicados por el Departamento de Justicia, desencadenó una investigación y alimentó la controversia entre los demócratas que, el día del arresto del ex príncipe Andrés, pidieron a Estados Unidos que siguiera el ejemplo de Gran Bretaña y arrestara a los culpables.

Se encontró el expediente – informa Reuters – Stephanie García, la comisionada de tierras de Nuevo México y quien en 2019 canceló el contrato de arrendamiento que otorgaba el terreno del “Zorro Ranch” a Epstein, alegando que no era utilizado con fines agrícolas o ganaderos sino solo para proteger la privacidad. Tras este descubrimiento, las autoridades estatales solicitaron acceso a la versión sin censura del correo electrónico incriminatorio sobre los dos extranjeros fallecidos, para poder tener material adicional en el que trabajar y seguir. La carta fue enviada en 2019, poco después de la muerte de Epstein, a Eddy Argon, un popular locutor de radio estatal, quien a su vez se la pasó al FBI.

Supuestamente fue enviado por un ex empleado del rancho, hablando de dos víctimas “enterradas en algún lugar de las colinas alrededor del Zorro” y videos en los que se ve al ex financiero teniendo sexo con niñas. A cambio de los vídeos se pedía un bitcoin. No está claro si el correo electrónico se encuentra entre aquellos sobre los que el propio Departamento de Justicia había expresado dudas sobre la autenticidad al publicar los archivos sobre Epstein. Poco antes de su publicación, se explicó que determinados periódicos contenían “declaraciones falsas y sensacionalistas” que los investigadores no pudieron corroborar y, por tanto, consideraron falsas. Para disipar dudas, las autoridades de Nuevo México decidieron investigar. Una decisión bien recibida por los demócratas, convencidos de que los culpables en Estados Unidos deberían pagar el mismo precio que en el extranjero.

Es el caso – explicó el diputado Ro Khanna – del ex príncipe Andrés pero también del ex número uno del gigante logístico de Dubái. En Estados Unidos, Kathryn Ruemmler, ex abogada de Goldman Sachs, “dimitió. ¿Pero por qué no hacemos más? Podríamos empezar por la dimisión de Howard Lutnick”, insistió, señalando con el dedo al secretario de Comercio de Donald Trump. En el sector privado americano, Bill Gates es quien paga el alto precio por sus relaciones con Epstein. Abrumado por los picantes detalles revelados sobre su conducta con el pedófilo, el fundador de Microsoft canceló un discurso en India sobre la inteligencia artificial, uno de los temas que más le fascina. Una decisión tomada no para desviar la atención de arriba sino también para protegerla.

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