Stiftung Warentest examinó 20 batidos dietéticos con sabor a vainilla. Lo que se evaluó no sólo fue la eficacia de los productos para perder peso, sino también su calidad general. En el laboratorio, los expertos analizaron la composición nutricional del contenido de proteínas, grasas, azúcares y fibras, así como las calorías por ración. También se probaron sustancias nocivas como aluminio, cadmio, clorato y componentes de aceites minerales. Para evaluar la idoneidad del control de peso, se encargó a expertos independientes que analizaran la situación actual del estudio.
Los evaluadores también examinaron los polvos en busca de gérmenes como moho y enterobacterias. Tres personas entrenadas probaron los batidos y evaluaron su apariencia, olor, sabor y sensación en boca. Por último, pero no menos importante, los evaluadores comprobaron el embalaje y el etiquetado, buscando, por ejemplo, falta de información obligatoria o promesas engañosas sobre la vainilla. La mayor influencia en la calificación general fue la idoneidad para el control de peso (30%), la evaluación sensorial (20%) y la declaración y sustancias nocivas (20% cada una).