Evidentemente molesto por el ligero retraso antes de la ceremonia, André Santini invitó a sus elegidos a respetar el reloj. Quizás la intensidad de su voz se haya desvanecido, pero la elocuencia legendaria sigue ahí: “Sed puntuales, cumplid vuestros mandatos”, tronó en el preámbulo de este consejo no muy parecido a los demás. Nadie te obligó a postularte…”