Fue una línea roja con forma de joroba de camello lo que provocó protestas en el Macizo Central. El recorrido elegido por la SNCF para su nuevo TGV que conectará Burdeos con Lyon llega hasta Massy (Essonne), evitando toda una zona ya muy mal comunicada por ferrocarril. La decisión, anunciada por una filtración en la prensa local en noviembre, y confirmada por la SNCF, abrió un abismo de incomprensiones y de ira.
“Tenemos la impresión de haber sido borrados del mapa ferroviario de Francia”, protesta Valérie Simonet, presidenta (Les Républicains, LR) del departamento de Creuse. “Este camino no es natural”Marie-Françoise Fournier, alcaldesa (sin etiqueta) de Guéret reacciona diciendo “ulcerado”. Más moderado, dice el alcalde (LR) de Vichy (Allier), Frédéric Aguilera “No entiendo la obsesión por desplazarse por el Macizo Central”. De Creuse a Allier, como en Corrèze y Puy-de-Dôme, las redes de cargos electos y de asociaciones de usuarios han hecho oír su voz para no ser consideradas “gente insignificante”. Peticiones, mociones votadas en concejos municipales y asambleas departamentales, cartas de protesta dirigidas al Ministro de Transportes, interpelaciones del gobierno a la Asamblea Nacional, etc.
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