Éste es un nuevo ejemplo de la interferencia estadounidense en los asuntos internos de un país. Al nombre de “seguridad regional”El viernes 20 de febrero, Washington revocó las visas de tres funcionarios del gobierno chileno. Se trata de un proyecto de cable submarino de fibra óptica entre Chile y China, Chile-China Express. Desde entonces, las tensiones entre Washington y Santiago han aumentado, mientras que en Chile el asunto ha tomado un giro político.
Los líderes afectados, indicó un comunicado de prensa del Departamento de Estado el viernes 20 de febrero, “dirigió, autorizó, financió y brindó apoyo sustancial a sabiendas” a actividades que han comprometido la infraestructura crítica. El secretario de Estado, Marco Rubio, aclaró en X que la medida pretende “proteger la prosperidad económica de Estados Unidos” Y “seguridad dentro (Ellos) hemisferio”.
Los tres funcionarios chilenos apuntados son el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y su jefe de Gabinete, Guillermo Petersen.
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