Un estudiante de ingeniería de 22 años y su hermano de 20, de nacionalidad italiana y marroquí, fueron detenidos en el norte de Francia por planear “acciones antisemitas y asesinas”. Así lo informó la Fiscalía antiterrorista francesa, que reconstruyó un plan de ataque que se desarrolló, según los investigadores, en una vía de radicalización que se desarrolló en los últimos dos años.
Los dos jóvenes, identificados únicamente como Elyasse H. y Moad H., llegaron a Francia en 2017 con sus padres. La detención se produjo el martes cerca de la prisión de Longuenesse, en el norte del país. Durante el control, los investigadores incautaron de su coche armas semiautomáticas, materiales explosivos y una bandera del EI, elementos que agravaron la acusación.
La confesión y el plan del martirio
Tras su detención, los dos hermanos admitieron haber planeado un atentado terrorista en Francia, afirmando que aspiraban al martirio tras entrar en contacto con contenidos de propaganda yihadista. Este es uno de los aspectos más relevantes de la investigación: la radicalización no maduró dentro de una red estructurada, sino a través de un proceso progresivo de exposición ideológica, alimentado en línea.
El asunto vuelve a poner en el centro de la atención europea la amenaza que representan los sujetos jóvenes, aparentemente integrados, que pueden transformarse rápidamente en potenciales autores de ataques. Una dinámica que complica la labor preventiva de las autoridades y desplaza el centro de gravedad de la seguridad hacia el ámbito digital.
Radicalización online y lobos solitarios: la amenaza acecha en la web
De hecho, hay un frente que no se ve y que sólo se puede combatir con controles territoriales. Es el de la radicalización en línea, donde los contenidos extremistas, los foros cerrados, las redes sociales y las plataformas cifradas pueden acelerar la transición de la adhesión ideológica a la planificación operativa.