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Testosterona tomada como antienvejecimiento. Desde Estados Unidos hasta Europa, está resurgiendo la popularidad entre hombres y mujeres por el uso no autorizado de esta hormona, cada vez más “vendida” como un elixir de juventud.

Fue en diciembre de 2025 que en Estados Unidos, un grupo de expertos de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) examinó la cuestión de la terapia de reemplazo de testosterona (Trt) para la salud masculina, reflexionando sobre la oportunidad de cambios regulatorios que aliviarían las restricciones y harían estos medicamentos más accesibles. En el extranjero, el tema es muy delicado, sobre todo porque, como informa por ejemplo ‘Nbc News’, estas terapias han vuelto a ganar popularidad en los últimos cinco años, sobre todo entre los hombres jóvenes que las utilizan para usos no autorizados, como por ejemplo para aumentar la masa muscular.

El medicamento se anuncia ampliamente en las redes sociales.. Y algunas clínicas de longevidad y centros de bienestar están promocionando la testosterona como clave para frenar los efectos del envejecimiento, aunque en realidad la propia FDA, en un “anuncio de seguridad” de marzo de 2025, aclaró que no se han establecido los beneficios y la seguridad de estos medicamentos para el tratamiento de los niveles bajos de testosterona debido al envejecimiento.

Mientras continúa el debate científico, basta con realizar una simple búsqueda en Internet para encontrar sugerencias de “refuerzos”, ya sean complementos alimenticios, remedios a base de hierbas o dietas ad hoc. Con Múltiples beneficios patrocinados: energía, fuerza física, reducción de la niebla cognitiva, antienvejecimiento.. Una tendencia que también hace un guiño a nivel institucional. Hace unos días, el 14 de enero, el secretario de Salud estadounidense, Robert F. Kennedy Jr, declaró en un podcast que el presidente Trump tenía un nivel de testosterona nunca visto en un hombre mayor de 70 años, para elogiar su constitución robusta y juvenil. Rfk Jr no es ajeno a las afirmaciones sobre la hormona sexual masculina, y hace algún tiempo él mismo no ocultó que la estaba tomando como parte de lo que él llama un protocolo antienvejecimiento. Y luego está también el lado femenino. En octubre del año pasado, el New York Times Magazine publicó un artículo detallado sobre el tema, explicando que no existen productos de testosterona para mujeres aprobados por la FDA, que los seguros no los cubren, que muchos médicos no los prescriben y, sin embargo, se ha convertido en un fenómeno cultural.

En el Focus, una experta, Stephanie Faubion de la Clínica Mayo, dijo que ha visto un fuerte aumento en el número de mujeres que acuden a su consultorio para preguntar sobre la testosterona, muchas de las cuales esperan los resultados poco realistas prometidos por las personas influyentes en las redes sociales. “No es un fármaco antienvejecimiento”, especifica el especialista. Otro episodio significativo de creciente interés tiene lugar en el contexto de la reciente CES 2026 en Las Vegas, la feria de electrónica de consumo, donde se presentó un pequeño dispositivo para automedir la concentración de testosterona en la saliva. El lema: “Fuerza + Energía”. En definitiva, se está extendiendo la tendencia a tomar la hormona fuera de las indicaciones validadas por la evidencia científica para tratar los trastornos típicos del envejecimiento masculino y femenino. Y no sólo en Estados Unidos, sino también en Europa.

La opinión de los expertos italianos.

¿Pero qué opinan los expertos italianos de esta tendencia? Varios de ellos, cuyas voces fueron recogidas en el marco del proyecto “Fatti per comprehension” (de Barbara Gallavotti, creado por el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Milán), utilizan tonos cautelosos.

La testosterona está presente tanto en hombres como en mujeres, en diferentes concentraciones y con diferentes funciones: para él, es responsable del desarrollo del sistema genital, de la aparición de los caracteres sexuales secundarios y del proceso de producción de espermatozoides; para ella, es un precursor del estradiol, la principal hormona sexual femenina. En ambos casos afecta la densidad ósea, el desarrollo de la masa muscular, el estado de ánimo, la libido y con la edad la concentración disminuye gradualmente. Varios documentos oficiales abordan el tema: según las directrices de la Sociedad Italiana de Andrología y Medicina Sexual y de la Sociedad Italiana de Endocrinología, la administración de testosterona a hombres adultos está indicada en presencia de síntomas de deficiencia confirmados por la dosificación de la hormona en la sangre. Las directrices de la Sociedad Europea de Endocrinología destacan que en mujeres posmenopáusicas sólo está indicado en casos de trastorno del deseo hipoactivo, una disminución persistente de la libido.

Hasta la fecha, explica Rossella Nappi, profesora de ginecología y obstetricia de la Universidad de Pavía y presidenta de la Sociedad Internacional de Menopausia, “sabemos que un estado de equilibrio hormonal es positivo para la salud de la mujer y también para su bienestar psicológico, ya que la testosterona actúa a nivel cerebral, pero falta evidencia científica de que la administración de esta hormona pueda aliviar los trastornos menopáusicos como las alteraciones del estado de ánimo o la niebla cognitiva”. Entonces surge la cuestión de la medición: “La dosificación de testosterona en la saliva no es fiable según los conocimientos actuales – continúa el ginecólogo y endocrinólogo – El único método fiable conocido para medir su concentración es la espectrofotometría de masas realizada en una muestra de sangre”. Además, en el caso de las mujeres, “aún no se ha podido identificar un umbral” por debajo del cual aparecen los síntomas de deficiencia de testosterona.

En este frente, resume Nappi, “se necesita más investigación. La única indicación para la cual se ha demostrado un beneficio de la administración de testosterona es el trastorno del deseo sexual hipoactivo.que puede acompañar a la menopausia. El diagnóstico se realiza sobre la base de la manifestación clínica del trastorno. Las directrices de la Sociedad Internacional de Menopausia prevén en este caso una dosis de 300 microgramos dos veces por semana en forma de gel transdérmico durante 6 meses. Si el tratamiento es beneficioso se continúa, en caso contrario se suspende. Hay que tener mucho cuidado”, repite la especialista, porque una dosis excesiva en las mujeres “puede provocar efectos androgénicos indeseables como caída del cabello, aumento del crecimiento del cabello y acné seborreico”.

“En Europa y en Italia no existen productos registrados a base de testosterona formulados expresamente para las mujeres. Sólo existen aquellos formulados para los hombres – especifica Giuseppe Cirino, ex presidente de la Sociedad Italiana de Farmacología y profesor de Farmacología en la Universidad Federico II de Nápoles – Por eso, habitualmente, para el tratamiento de los trastornos sexuales hipoactivos, la formulación para hombres se utiliza en dosis reducida, recordando que la concentración de testosterona en el organismo masculino es de 10 a 20 veces mayor que la del organismo femenino. Recientemente se publicó un estudio que evaluó la eficacia en el tratamiento de otros trastornos menopáusicos que afectan el estado de ánimo y las funciones cognitivas. Se trata de un estudio observacional, realizado en 510 mujeres durante 4 meses, sin comparación con un grupo de control tratado con placebo. Al final se observó una mejoría en los síntomas de las mujeres tratadas, pero sin un grupo de control no podemos excluir el efecto placebo.

“El hombre de edad avanzada, que experimenta una disminución fisiológica de la concentración de testosterona y considera esta hormona como un elixir de juventud, busca proezas sexuales más que energía y masa muscular – continúa Cirino – Y la testosterona, prescrita por el médico en la dosis adecuada, puede contribuir a aumentar su deseo sexual, pero hay que tener en cuenta que el mismo deseo, la misma energía y el mismo vigor dependen de una multiplicidad de factores, algunos físicos, otros psicológicos, sobre los cuales tenemos un control limitado”.

Los datos epidemiológicos, interviene Daniele Gianfrilli, endocrinólogo andrólogo, profesor de endocrinología en la Universidad La Sapienza de Roma, “indican que con la edad en los hombres puede haber una disminución de la concentración de testosterona que va más allá de la reducción fisiológica ligada a la edad y que puede correlacionarse con diversos problemas de salud: patologías metabólicas como la obesidad, la diabetes y la hipercolesterolemia, disfunciones sexuales, reducción de las funciones cognitivas y de la masa muscular. confirma la disminución de los niveles de testosterona, está indicada la prescripción de terapia de reemplazo hormonal, que trae beneficios no sólo al deseo sexual, sino también a la salud en general, pero en la actualidad no hay evidencia de la efectividad y seguridad de la administración de esta hormona como fármaco antienvejecimiento a sujetos sanos, en ausencia de un diagnóstico de hipogonadismo.

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