“La vida al límite. Ser ucraniano hoy” (Jyttia na meji. Ukraïna, kultura ta vina), de Tetyana Ogarkova y Volodymyr Yermolenko, traducido del ucraniano por Louise Henry, Gallimard, “Testigos”, 292 páginas, 22 €, digital 16 €.
“Informe filosófico”como lo definen sus autores, donde se trata, al mismo tiempo, de Bergson, Deleuze o Sartre, y de lo que los ucranianos vienen viviendo en sus carnes desde el inicio de la agresión rusa, La vida al límite tal vez no existiría si Tetyana Ogarkova y Volodymyr Yermolenko no tuvieran una vieja costumbre: ir de camping con sus tres hijos. “Esto nos obligó a comprar una furgoneta grande hace unos años.explica el segundo a “El mundo de los libros” -en francés, que ambos hablan perfectamente-. Tuvimos que traer a los niños, las tiendas de campaña… ¡Incluso tenemos un pequeño bote! » “Motorizado”, Su esposa quiere aclarar, riendo.
La pareja, que vive en Brovary, en las afueras de Kiev, tuvo que huir al inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022. Regresaron rápidamente, decididos a quedarse en casa, a seguir criando a sus hijos, a enseñar –ambos son profesores en la Universidad Mohyla de Kiev–, a escribir –Volodymyr Yermolenko, presidente de la ONG PEN Ucrania, es filósofo, novelista y ensayista–; Tetyana Ogarkova escribe sobre literatura, especialmente francesa. Pero eso no fue suficiente. Era necesario actuar, ayudar, participar en la resistencia del país al agresor.
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