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El Tribunal Constitucional vuelve a poner de relieve un tema que acompaña el debate en el seno de AP desde hace años: los plazos para el pago de las indemnizaciones por cese en el servicio (Tfs), las indemnizaciones por despido de los empleados públicos. Con el auto número 25, los jueces eligieron un camino cauteloso pero claro, concediendo al Parlamento un año para encontrar una solución estructural que supere el actual sistema de aplazamientos y cuotas. Un enfoque que, de hecho, devuelve la pelota al campo político, llamado a construir reformas duraderas sin provocar sacudidas en las cuentas del Estado.

De hecho, el Consejo no declaró inmediatamente inconstitucional la legislación. De hecho, somos conscientes del impacto que tendría una cancelación inmediata de las normas actuales en los presupuestos públicos. Según los cálculos presentados por el INPS en los escritos presentados ante el Tribunal, la eliminación de los mecanismos de aplazamiento podría generar costes importantes para las finanzas públicas. Los abogados de la institución de seguridad social hablan de unos 4.200 millones de euros si se eliminara el aplazamiento del primer pago, 11.600 millones sin el sistema de anticipos y hasta 15.600 millones en caso de anulación de ambos mecanismos.

Cifras que inevitablemente pesaron en la decisión del Tribunal de dar tiempo al legislador para intervenir con una reforma progresiva, evitando un efecto inmediato en las finanzas públicas. Es precisamente el progresismo el que se señala como el camino a seguir: un camino que nos permita alcanzar el objetivo de tiempos más rápidos sin crear desequilibrios financieros. La decisión del Consejo se produce además cuando el gobierno ya ha comenzado a dar sus primeros pasos. La última ley de finanzas prevé una primera reducción de los tiempos de espera: a partir de 2027, el primer pago llegará dentro de los nueve meses siguientes a la terminación del servicio, en lugar de doce.

Por lo tanto, no sorprende que la sentencia del Tribunal también fuera recibida con atención por el mundo sindical. La FP CISL recuerda el largo trabajo de movilización realizado en los últimos años. El secretario general, Roberto Chierchia, explicó que “esta posición del Consejo no nos sorprende y va en dirección a una batalla de civilización de la que somos protagonistas desde hace tiempo”. Chierchia también recordó que la FP CISL recogió más de 80 mil firmas para pedir que se igualen los plazos de desembolso de los Tfs con los TFR del sector privado, afirmando que “no podemos seguir utilizando los salarios de los funcionarios para necesidades presupuestarias”. La Uil Fpl también está en la misma línea. Para la Secretaria General Rita Longobardi, “este es un recordatorio de que requiere una intervención clara y oportuna del gobierno”. La Flp CGIL critica las estimaciones de costes presentadas por el INPS. Según el sindicato, las cifras indicadas por el Instituto de Seguridad Social “no coinciden con los cálculos de la Contabilidad General del Estado”, que habría estimado en unos 22 millones el coste de la reducción de tres meses de los plazos de pago prevista en el último presupuesto.

Más allá de la polémica sobre las cifras, la decisión del Tribunal confirma un punto central: la reforma del TFS debe abordarse de forma equilibrada, preservando los derechos de los trabajadores y la viabilidad de las finanzas públicas. La cuenta atrás ya ha comenzado.

En la audiencia prevista para el 14 de enero de 2027, el legislador deberá presentar una reforma capaz de superar el sistema actual, mejorando los plazos de pago de las liquidaciones sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas.

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