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El consejo de administración de Tim (foto: CEO Pietro Labriola) decidió ayer enviar a Inwit la cancelación del contrato “Master Service Agreement” (MSA) sobre las torres de transmisión, con efecto a partir de agosto de 2030, ejerciendo la cláusula de cambio de control activada en 2022. Un enfoque que la compañía claramente encaja en el “camino de optimización de la estructura de costos iniciado por la compañía, en consonancia con las iniciativas recientemente anunciadas al mercado”, destacando que se trata de un “trabajo ordinario operativo y operativa”. opciones industriales en el marco de la gestión de su perímetro infraestructural”.

Tim, en la práctica, reivindica la plena legitimidad de una elección orientada a la eficiencia, reiterando su deseo de dialogar con Inwit para una “revisión global de las condiciones económicas del acuerdo en interés de todas las partes interesadas y con vistas a continuar el desarrollo de inversiones estratégicas en las infraestructuras del país”. Al mismo tiempo, la empresa está dispuesta a iniciar negociaciones para un “plan de migración plurianual que garantice la continuidad operativa tras la expiración del contrato respetando las obligaciones contractuales”.

La respuesta de Inwit llegó rápidamente. La empresa de la torre explicó que la iniciativa “contrasta directamente con el texto y la lógica del MSA”, recordando que el acuerdo se prorrogaría automáticamente hasta 2038. Según Inwit, la cancelación sería, por lo tanto, “ineficaz y sólo serviría para ejercer una presión indebida” para renegociar las condiciones económicas, recordando también que había invitado a Tim a resolver cualquier disputa mediante arbitraje, invitación que supuestamente fue rechazada alegando que “la cuestión de la duración del contrato no es relevante actualmente”.

La decisión de Tim se produce tras la cancelación comunicada estos últimos días por Fastweb+Vodafone y marca un paso fundamental en un juego que afecta a costes, inversiones y autonomía industrial. La cuestión sigue siendo la duración del acuerdo: según Tim, el MSA expiraría en 2030, mientras que Inwit apoya la prórroga hasta 2038 y recuerda que los acuerdos son “contratos a largo plazo” vinculados a una operación industrial que ha generado “un beneficio económico y financiero de alrededor de 5 mil millones de euros”.

Detrás del conflicto se esconde un problema industrial evidente: Tim y Fastweb+Vodafone consideran onerosas las condiciones económicas impuestas por Inwit y están trabajando en una solución alternativa, es decir, la creación de una empresa conjunta igualitaria para las torres con una inversión estimada de unos 600 millones para 6.000 nuevos emplazamientos.

Inwit reafirma que su red constituye una “infraestructura digital crítica” y “difícil de reproducir”, en particular a la luz de la presión del fondo Ardian, que advirtió que una retirada anticipada podría generar “pasivos extremadamente graves”.

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