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Valentina Bertoli

Después de 19 semanas de actuaciones y 78.480 entradas vendidas, el Capital Sixtinael teatro ambulante diseñado para escenificar “¡Moulin Rouge! El musical”hojas Torre Quinto y se dirige hacia Sesto San Giovanni. No sin la amargura del creador de la gran carpa y del proyecto, Massimo Romeo Piparoquien ayer, además de desgranar los datos del éxito, aprovechó para quitarse unas piedras del zapato y aclarar las cosas. De figura “monstruo” solicitado por Común para el concesión de terreno público. “Roma Capitale lo quería 500 mil euros acercar entretenimiento y cultura, durante casi cinco meses, a un barrio periférico de la ciudad. Un gasto que sólo las grandes producciones internacionales o los locos como nosotros podemos soportar. Una gran captura que no sé cuándo volverá a suceder”, afirmó el director artístico del Teatro Sixtina.

Una oportunidad perdida que nos damos cuenta sobre todo comparándola con el gasto, que vale menos que 10 mil eurossolicitada por el municipio de Sesto San Giovanni para albergar la Carpa Sixtina desde noviembre de 2026 hasta febrero de 2027, es decir, durante cuatro meses. “Quedamos en mal lugar. La administración lombarda nos habría concedido el terreno gratis y luego nos habría pedido una suma simbólica. De hecho, insignificante”, comenta Piparo con pesar. El jefe de la Sixtina, de hecho, hizo todo lo posible para que la gran tienda permaneciera permanentemente en la capital. “Podría haber sido un recurso para los romanos, hasta el punto de que propuse al Capitolio licitar el terreno y también permitir que otros empresarios del entretenimiento enriquezcan la oferta de la ciudad. Me dijeron que no sería posible. Existe una norma de la Capital de Roma que establece un 180 días la duración de la concesión”, explicó.

Las consecuencias ya son visibles: “En Tor di Quinto no quedará nada”. Sin mencionar el hecho de que la Administración está bloqueando el centro historico y monopolizar actividades que, por el contrario, la reactivarían. “Allá metro cierra temprano, estacionamientos y taxis son raros y ahora tambien quieren cobrar el pase para entrar en la zona de tráfico restringido a los que compraron coches eléctricos”, tronó Piparo. Una versión muy diferente de la del concejal de Cultura del Capitolio, Massimiliano Smeriglio, quien, en la carta enviada para felicitar los resultados obtenidos, hablaba más bien de la intención del Capital de “hacer la cultura cada vez más extendida, accesible, presente en cada barrio, distrito y aldea”.

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